En 1814 Goya pintó dos cuadros con los que se rememoran algunos de los hechos heroicos que tuvieron lugar durante los inicios de la Guerra de la Independencia: El Dos de Mayo de 1808, o la carga de los mamelucos y El tres de mayo de 1808, o los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío.

El cuadro representa la recreación un tanto idealizada el hecho histórico que dio inicio a la Guerra de la Independencia: el intento de traslado a Francia de los hijos de Carlos IV y María Luisa por parte de los mercenarios egipcios y turcos reclutados por Napoleón durante sus campañas por el Norte de África, a quienes se enfrentó heroicamente el pueblo de Madrid.

En el cuadro se aprecia la tensión del momento representada con las posturas forzadas y violentas de los personajes y los caballos, que contrasta con la horizontalidad de los cadáveres en la parte inferior. En el fondo del cuadro, sin que interrumpa en ningún momento la escena se adivina el perfil arquitectónico de Madrid desde la actual puerta del Sol, donde tuvo lugar la escena, en la que Goya no participó ni fue testigo y que reconstruyó gracias a los testimonios de los supervivientes.

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La violencia y dramatismo de la escena es reflejada por medio de la inferioridad numérica de los héroes anónimos de Madrid, y la utilización de armas muy básicas, como cuchillos y navajas, frente al sofisticado equipamiento y capacidad de lucha de las caballerías de los mamelucos, que de poco sirven en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo con los valientes ciudadanos.

Con motivo de esta conmemoración, se eligió el día 2 de mayo como dia de la fiesta oficial de la Comunidad de Madrid.