Edvard Munch. 1894 / 1895. Óleo sobre lienzo. 91 x 71. The Munch Museum. Oslo. Foto: independentman

La Madonna, de Munch, es una de las obras más conocidas de la producción del artista noruego. Entre 1894 y 1895 pintó cuatro versiones del mismo cuadro, como ya hiciera también con su obra más conocida, El Grito.

En el cuadro representa a la virgen María con el torso desnudo en una postura muy sensual, en la que la mujer parece ofrecer su cuerpo al espectador, al que atrae y al mismo tiempo inquieta.

Sin embargo su rostro, que recuerda a una calavera, sus cabellos negros sobre el pecho y sus ojos oscuros generan un cierto halo de misterio.

El fondo del cuadro, con grandes y anchos trazos de colores negros y grises que “dibujan” la silueta del cuerpo de la Madonna, reflejan el alma atormentada del autor, cuya personalidad estuvo profundamente marcada por su enfermedad nerviosa, y el trauma que le supuso la muerte de su madre y una hermana cuando el era un niño.

La utilización simbólica del color huyendo del naturalismo, la reducción de las formas a su mínima expresión y la acentuación de la expresión de los personajes mediante una pincelada gruesa van a ser los elementos de la pintura expresionista más característicos de la obra de Munch.

El 22 de Agosto de 2004 un individuo encapuchado robó a mano armada los dos cuadros más importantes del Museo de Munch en Oslo: La Madonna y El Grito. Las obras fueron recuperadas el 1 de septiembre de 2006, sin que se pudieran constatar daños considerables en las mismas.