Pietro da Cortona
Pietro da Cortona. 1633-1639. Palazzo Barberini. Roma
Foto: usuario Flickr Chotaw_ridge

Peitro Da Cortona (1596-1669) es uno de los máximos exponentes de la pintura Barroca inicial, especialmente en el terreno de la pintura mural decorativa.

Alcanzó gran fama durante el pontificado del papa Urbano VIII, de la familia Barberini y gran mecenas de las artes, como demuestran su promoción de obras como el Baldaquino de San Pedro del Vaticano, el Palacio Barberini o la Villa de Castel Gandolfo.

La obra decora la techumbre del gran salón central del Palacio Barberini, actual Galeria Nacional de Arte Antiguo, cuya construcción fue iniciada por Carlo Maderno en 1625 y concluida por Bernini en 1633.

El tema de la pintura es una exaltación de la familia Barberini personalizada en la figura de Urbano VIII.

Los temas se distribuyen en 5 partes, 4 en los laterales, que son ilusorios pretendiendo similar una bóveda que no existe (solo está pintada), y uno central que es el más importante.

El “motor” que genera la apoteosis Barberina es la divina providencia, cuya alegoría se eleva en el vértice inferior sobre una acumulación de nubes. La coronación de la familia se lleva a cabo mediante el mandato, representado por el escudo formado por las alegorias de las virtudes teologales y los símbolos de la familia Barberini: las abejas y una corona de laurel a la que se agarran las virtudes (Fe, Esperanza y Caridad).

Las llaves de San Pedro, simbolo del papado, culminan la parte superior en la que un amorcillo busca coronar al escudo que simboliza que el papa merece la inmortalidad.

En las escenas de los laterales, además de las arquitecturas simulando un espacio arquitectónico inexistente, representan las virtudes del papa: lucha frente a la herejía, piedad en lo religioso, justicia y prudencia.

La composición es muy compleja y se basa en la masiva utilización de líneas oblicuas y diagonales. La maestría del artista y los artificios que incluye, junto a los numerosos personajes y escenas, ayudan a que la escena principal no pierda importancia y destaque en todo momento para mayor gloria del mentor de la obra.