Hubert Robert en Roma
Hubert Robert. 1766. Óleo sobre lienzo. 145 x 119. École Nationale supérieure des Beaux-Arts. París
Foto: Wikimmedia

La pintura de ruinas tuvo en Hubert Robert [1733-1808] a uno de sus más destacados exponentes.

El autor inició su aprendizaje en el taller del escultor Michel-Ange Slodtz, quién le animó a viajar a Roma para concluir sus estudios de arte y dedicarse a la pintura.

Pasó más de once años en Roma. En un primer momento becado por la Academia Francesa en Roma y posteriormente vendiendo pequeñas obras representando vistas de la ciudad.

Hubert Robert era un gran dibujante al que le encantaba pintar escenas de exterior, esbozos y vistas de lo que veía, u que encontró en la pintura de ruinas una fórmula pictórica y un estilo muy personal, tal y como plasmó en sus libros de viajes a lugares históricos como la Villa Adriano en Tívoli o la Villa Farnesio.

Durante su época en Roma conincidió con artistas como Piranesi o Panini, cuyas vistas y grabados de ruinas invadidas por la vegetación, en lo que parece una preludio de la concepción romántica de las ruinas, influyeron en Hubert Robert.

En esta imagen representa el antiguo puerto de la Ripetta de Roma, en la orilla izquierda del Tíber.

Como en la mayoría de sus vistas de ruinas, hay partes del cuadro que son reales, como la arquitectura descriptiva del Panteón, y partes que son imaginadas por el artista, evocando un mundo idílico desaparecido.

En este caso se aprecia en el hecho de situar el puerto de Ripetta tan cerca del Panteón, cuando están mucho más distantes, o el espacio urbano que rodea al Panteón, muy diferente del que debía tener en la época que estuvo Hubert Robert estudiando en Roma.

Aunque no es un artista de gran capacidad técnica ni creativa, si que alcanzó con este tipo de cuadros una gran maestría en la utilización de la luz y el color para destacar escenas y personajes, al tiempo que conseguía ensalzar las estructuras arquitectónicas de las ruinas, que disponía en acusados claroscuros, y que en algunos casos daban el efecto de “emerger” de la nada y de imponerse al mundo como testigos de otra época.