William Hogarth
William Hogarth. 1743. Óleo sobre lienzo. 91 x 70. National Gallery de Londres
Foto: Cea

La imagen escenifica la firma del contrato de un matrimonio de conveniencia, tan habitual entre la aristocracia inglesa del siglo XVIII y que el autor, William Hogarth (1697-1764), pretende criticar y ridiculizar con una serie de seis cuadros sobre el tema, del que éste es el primero de ellos.

En esta escena, subtitulada “el contrato”, representa a la pareja elegantemente vestida a la moda francesa esperando a que sus padres firmen los contratos y acuerdos previos al matrimonio.

Utilizando un recurso narrativo que busca la lectura lineal de la obra de izquierda a derecha, situa a la pareja a la izquierda del cuadro. El futuro marido mirandose en el espejo y ella jugueteando con un anillo ensartado en un  pañuelo, símbolos del matrimonio y su supuesta virginidad.

Debajo de la pareja, dos perros encadenados el uno al otro simbolizan el yugo del matrimonio.

Un poco más a la derecha tienen lugar las negociaciones en las que el padre del pretendiente muestra orgulloso su árbol genealógico y regatea los bienes que da como dote el padre de la mujer, cuya hipoteca y dinero en efectivo no parecen ser suficientes para sellar el acuerdo, y siempre independientemente de la voluntad de los pretendientes con quienes en nada se relacionan sus respectivos progenitores.

Un abogado ajeno a las familias intenta cortejar sin éxito a la mujer.

El espacio es la casa del aristócrata, tal y como lo atestiguan las imagenes barrocas de las paredes y la decoración de la estancia. Esta definición social tan precisa de las costumbres de la aristocracia tenía como finalidad la de criticar frontalmente una actividad y costumbres típicas de esa clase social.

La pintura se enmarca dentro del estilo rococó inglés, diferente al que se hizo en Francia.

En el caso de Hogarth, y a pesar de la elegancia de los personajes, utiliza rasgos más típicamente burgueses que aristocráticos, así como una utilización de un colorido más rico, más brillante y más caliente que la paleta de los pintores franceses del Rococó como Watteau, Fragonard o Boucher.