Diego de Velázquez
Diego de Velázquez. h 1657. Óleo sobre lienzo. 220 x 289. Museo del Prado. Madrid
Foto: wikimmedia

Se trata de una de las obras emblemáticas de Velázquez, realizada en sus últimos años de actividad.

El cuadro representa una escena que parece costumbrista, un taller de costura. Sin embargo el tema representado es mucho más complejo.

Lo que representó Velázquez fue una escena mitológica, “la fábula de Aracne” que representa la contienda entre Atenea y Aracne por ver quien tejía mejor, y la consiguiente transformación en araña de Aracne como maldición impuesta por la diosa Atenea.

En primer plano vemos un taller de costura con 5 hilanderas preparando lanas para tejer tapices. Una escena en el fondo nos muestra a cinco mujeres ricamente vestidas contemplando un tapiz en el que está representada la Fábula de Aracne.

Velázquez representó un tema mitológico huyendo de grandilocuencias, incluyendo la escena en un ambiente cotidiano alusivo a la historia del mito, en este caso el ámbiente fabril del telar.

La gran armonía compositiva basada en la utilización de la luz, el ritmo y el color que consiguen dirigir la mirada del espectador desde el primer plano hasta el fondo, pasando por la hilandera que se agacha. En la escena del fondo una mujer se vuelve hacia el espectador, sorprendiéndolo por la intromisión.

La colocación de la escena principal del cuadro en segundo plano, al fondo del cuadro es un recurso muy Barroco, que Velázquez ejecutó con gran maestría en esta y en otras obras, como Las Meninas.

Esta fábula le sirve al pintor para reivindicar la pintura como un arte liberal, al igual que el tejido de tapices, y no una labor artesanal como se concebía en la España del siglo XVII.

Una pinceleda completamente suelta con un toque impresionista, que sugiere y compone una realidad total, es el legado que dejó en esta obra el genial pintor sevillano, cuyos logros pictóricos se anticiparon en más de 200 años al impresionismo.