Vilaamil
Jenaro Pérez Villaamil. 1839. Óleo sobre lienzo. 89 x 114
Foto: Wikipedia

Pintado por Jenaro Pérez Villaamil (1807-1854), es una cuadro representativo del mejor paisajista español de todos los tiempos, y uno de los mejores paisajistas románticos de toda la Historia del Arte.

Desde el punto de vista formal se trata de una representación del interior de la iglesia del Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo.

Este tipo de paisajes en el interior de iglesias es muy característico y personal de la producción del artista.

El pintor los concibe a modo de visión paisajística, cambiando las montañas, valles y ríos por estructuras arquitectónicas con perspectivas de gran profundidad.

Aunque en ocasiones las vistas arquitectónicas son imaginarias, en algunos ejemplos, como el que hoy nos ocupa, son fieles y minuciosas representaciones de edificios reales, a los que imbuye en una atmósfera poética que consigue gracias a la iluminación procedente de las vidrieras.

Un aspecto que se repite a lo largo de toda su obra es la inclusión de pequeñas escenas costumbristas, con personajes y estereotipos populares, en una escena anecdótica como en este caso en el que vemos el entierro de algún personaje en el suelo del templo.

Este paisaje se enmarca dentro de la corriente paisajística británica que aprendió de David Roberts. Un paisajismo en el que predominan las vistas con motivos arquitectónicos e interiores de monumentos con atmósfera misteriosas.

La técnica utilizada en sus paisajes otorga un aspecto muy acabado a la obra, con abundante empaste de pintura y pequeños toques de colores cálidos. La atmósfera misteriosa y poética la crea gracias a una sucesión de espacios en penumbra y otros iluminados en dirección al fondo del cuadro.

Sabemos que esta es una de las últimas obras del autor en España. Hay constancia de su estancia en Toledo en los años 1839 y 1840, donde pintó la obra, para luego exiliarse a Francia y Bélgica durante la Regencia del General Espartero.