Mirón
Mirón. S V a.c. Galeria Nacional. Roma
Foto: Wikimmedia

Dentro del panorama escultórico de la Grecia Arcaica, hacia el siglo V encontramos una evolución técnica, si bien temáticamente todo permaneció igual durante todo el panorama escultórico de la Grecia Antigua.

La finalidad de la escultura es la de exaltar a un atleta Olímpico.

El autor, Mirón de Eleuteras, esculpió numerosas estautas con este tema, llegando a convertirse en un especialistas en este tema.

El discóbolo tiene como principal peculiaridad la necesidad de ser “recorrida” visualmente por todos sus ángulos para poder apreciarla completamente.

La figura del Atleta se circunscribe en un arco ideal. El cuerpo del atleta está tallado en un momento de máxima tensión tras coger impulso momentos antes del lanzamiento del disco. La torsión del tronco, a pesar de la tensión del momento se muestra armoniosa y equilibrada.

El cuerpo está ligeramente inclinado hacia delante para producir el balanceo necesario para tomar impulso. Supone una síntesis ideal de una acción que ocurre en un instante, en este caso el lanzamiento del disco.

El rostro muestra un rictus sereno y de concentración que no se corresponde con la tensión muscular del cuerpo del atleta.

La escultura recoge la tradición del estilo severo en escultura en torno al cuerpo bello del atleta y su definida musculatura, que apunta a lo que será la escultura del período clásico.

Algunos autores han querido interpretar la imagen en clave mitológica, sosteniendo que representa al héroe Hyakinthos, asesinado por accidente de manos de su amado, Apolo. Tras el accidente el Dios Apolo, con su propia sangre, creó la flor homónima, Jacinto.

La estatua que vemos es una copia romana en mármol. Como tantos ejemplos de época griega sus representaciones en bronce se han perdido (el bronce se fundía como material de guerra), y conservamos las numerosas copias que se hicieron de éstas.