María Blanchard. 1925
Foto: Wikimmedia

Esta obra de Maria Gutiérrez Blanchard (1881-1932) pertenece a la etapa final de su obra en la que abandona el cubismo geométrico puro y retoma los temas femeninos de sus etapas iniciales.

María Blanchard era hija de una francesa y un español. Durante el embarazo su madre tuvo una caída y María nació con algunas malformaciones: enanismo, joroba y cojera.

Su apariencia física marcó profundamente a la artista, lo que unido a su condición de mujer dificultó mucho su desarrollo y desempeño como artista en un mundo de hombres, como eran los círculos artísticos y las instituciones académicas.

El arte de María Blanchard reflejará todas sus frustraciones y preocupaciones, así como su tristeza, como vemos claramente en la utilización de una gama de colores de mayor riqueza y calidez cromática que los de su maestro del cubismo, Juan Gris, pero restringiendo su uso de forma voluntaria.

Cuando regresa a París entabló buena amistad con los grandes artistas de la época en París: Anglada Camarasa, Diego Rivera, Lipchitz, Luis Bagaria, Metzinger, André Lhote, gran defensor de la obra de la artista y especialmente Juan Gris.

A pesar de lo avanzado de la sociedad parisina para las mujeres y sus derechos, el ambiente artístico no tomaban la igualdad entre hombres y mujeres de igual manera, lo que dificultó a María a hacerse un hueco en esos ambientes, aunque al final lo consiguió y fue muy respetada por todos ellos.

Con un reconocimiento relativamente satisfactorio hacia su valía profesional, no obtuvo el éxito comercial merecido y necesario para abandonar la situación de penuria económica, arrastrada hasta pocos años antes a su fallecimiento. No por falta de interés del público, sino debido a la pérdida de marchantes y galeristas tras la Primera Guerra Mundial.

La temática de sus cuadros a partir de los años 20, como La Maternidad, gira en torno a la figura humana, especialmente niños y la simbología desprendida por escenas como la de este cuadro.

Es la sabia combinación de su capacidad y maestría pictórica tradicional con la visión formal del cubismo donde residirá la importancia, la originalidad y el atractivo de su obra, hoy día muy cotizada en las subastas de arte.