Millet
Jean François Millet. 1857 /1859. Óleo sobre lienzo. 53 x 66. Musée d’Orsay
Foto: il_baro

Es considerada como la obra maestra del pintor realista Jean-François Millet (1814 – 1875), uno de los fundadores de la escuela Barbizon en la Francia rural, donde se desarrolló el gusto por el paisaje y la pintura realista.

La escena muestra a dos campesinos, un hombre y una mujer, rezando el Ángelus en señal de agradecimiento por la cosecha obtenida con el sudor y el esfuerzo de muchos días de trabajo. El Ángelus es la oración que recuerda a la anunciación del Ángel a la Virgen María.

Para ello han dejado a un lado los aperos de labranza y se recogen en su plegaria juntando sus manos y bajando la cabeza hacia el suelo.

La escena se desarrolla al atardecer, quedando las dos figuras en zonas de luz y sombra que generan un contraste lumínico muy efectista y que refuerza el realismo de la escena.

En medio de un llano desértico los dos campesinos se recogen en su plegaria. Sus caras quedan en sombra, mientras que la luz destaca los gestos y las actitudes consiguiendo expresar un profundo sentimiento de paz y recogimiento.

En una primera versión de la obra, Millet había pintado en el interior de la cesta de patatas al bebe fallecido de la pareja de campesinos, que compungidos por la tragedia rezaban por el alma de la criatura. Ante las críticas iniciales por la conmoción que suscitaba la contemplación del cuadro, el pintor decidió sustituir al bebe por la cesta llena de patatas.

El Ángelus fue tachado de obra socialista porque interpretaba personajes y temas sociales. Estas acusaciones no estaban fundadas, ya que el propio artista explicó que para pintar el cuadro se inspiró en un recuerdo de infancia, cuando acompañaba a su abuela a trabajar al campo y les sorprendía la campana, momento en el que interrumpían su labor para rezar esa oración, el Ángelus.

A pesar de considerarse de la escuela realista, Millet se diferenció de algunos de sus compañeros de la Barbizon en que el pensaba que había que interpretar y suavizar la realidad y el paisaje, que es mucho más cuidado y suave.