Michelangelo Merisi
Caravaggio. 1601. Óleo sobre tela. 338 x 348 cm. Iglesia de San luis de los Franceses. Roma
Foto: Wikimmedia

Se trata de una de las obras de la etapa romana en la producción de Michelangelo Merisi, más conocido por el lugar donde vivió, como Caravaggio (1571-1610).

La obra representa la transformación de Leví, hijo de Alfeo, en Mateo apóstol al recibir la llamada de Jesús que entra por la derecha del cuadro junto a San Pedro y le señala con el dedo.

Fue encargada en 1599 para de decorar la Capilla Contarelli de la iglesia de San Luis de los Franceses en Roma.

El cuadro forma parte de un conjunto de tres obras, que se completa con el cuadro “El Martirio de San Mateo” en el lateral derecho de la capilla y “La inspiración de San Mateo“,que situó en el frente del altar.

Capilla Cantoraelli

En una primera versión, que se vio obligado a modificar, Caravaggio representó a Jesucristo de forma vulgar, tanto en sus actitudes como en sus formas, y haciendo un gesto poco decoroso para una imagen religiosa. En la segunda versión incluye además a San Pedro como refuerzo del mensaje de la iglesia, en la que el apóstol es el intermediario entre Dios y los hombres.

La composición deja la parte inferior del cuadro para las figuras y la superior para acentuar la escenografía y la luz, verdadera protagonista del cuadro.

Esta luz tenebrista, irreal y dramática, entra por la izquierda del cuadro y señala a las figuras que el artista quiso enfatizar.

La unión entre la luz real, que le sirve para representar las figuras con su característico naturalismo, y la luz irreal simbólica al servicio narrativo y simbólico de la escena es un recurso muy utilizado por el autor en sus obras de madurez, en su mayoría de tema religioso.

Con su naturalismo y utilización tenebrista de la luz pretendía simbolizar y reforzar el tema religioso. Era su forma de señalar que Mateo era el elegido por Dios de entre todos los presentes en la escena para recibir la llamada e inspiración divina.