Berthe Morisot
Berthe Morisot. 1869. Óleo sobre lienzo. 102 x 82. National Gallery of Art. Washington
Foto: cliff1066

Esta obra de Berthe Morisot (1841-1895) resume perfectamente su obra y deja clara su capacidad técnica para pintar como los impresionistas, aunque siendo mujer le costara más hacerse un hueco en ese mundo de hombres que era el mundo del arte y los artistas.

Como a otras mujeres impresionistas su gusto por las escenas intimistas y los temas femeninos son evidentes y tienen su explicación en ese mundo femenino reservado a las mujeres en el que eran obligadas a permanecer desde niñas.

En este lienzo contemplamos a Madame Morisot, madre de la artista, y a su hija, Madame Pontillon, hermana de Berthe, leyendo una mientras la otra permanece pensativa.

La madre viste de negro, posiblemente porque guarda luto, mientras que la joven viste de blanco, creando un contraste muy al estilo de Manet.

Un gran espejo, un sofá estampado y una mesa con un jarro de flores componen el mobiliario del interior en el que se sitúan las figuras.

La luz, fundamental como en cualquier impresionista, entra por el lado izquierdo iluminando a la hermana de la artista, mientras que la madre se ubica en una zona más ensombrecida.

El estilo de Berthe está todavía en evolución, pues se trata de una obra de su primera etapa previa a la madurez artística, lo que hace que predomine el dibujo sobre el abocetamiento de etapas posteriores.

Esta característica es fruto de la influencia que de su maesto, Corot. La técnica de Berthe Morisot se basó en la utilización de una pincelada suave al principio, que evolucionó haciéndose cada vez más libre, rápida y plana, que junto al color permiten reflejar una estética más impresionista en sus obras.

Participó sucesivamente en los salones de París desde 1864 hasta 1874, año de la primera exposición impresionista, a la que concurrió con su obra “la cuna”. Fue junto a Camile Pisarro la única artista que participó en todas las ediciones de esta muestra periódica.

Al igual que otras artistas contemporáneas, Berthe Morisot fue relegada a la categoría de “artista femenina” por la temática de sus cuadros, aunque para ello utilizara la técnica y la doctrina impresionista de pintar la inmediatez, el momento de luz en cualquier actividad diaria normal.