Kathe Kollwitz
Kathe Kollwitz. 1927. Bronce. Museo de Käthe Kolwitz. Berlín
Foto: Damiandude

Esta obra de Käthe Kollwitz (1867-1945) es un buen ejemplo de la evolución de la escultura hacia la abstracción que iniciaron algunos artistas expresionistas durante la década de 1920.

Su formación en el seno de una familia conservadora y muy religiosa contribuyó a formar un carácter muy sensible hacia los más necesitados.

Su matrimonio con un médico de un barrio pobre de Berlín le permitió conocer de primera mano la miseria humana y las desigualdades sociales, lo que marcaría su ideología socialista, que se traslucirá en la reivindicación social de sus obras.

Destacó sobre todo por su obra gráfica y su activismo político contra el régimen nazi, aunque su obra incluye también esculturas, pinturas y escritos.

Es una de las figuras más destacadas del realismo crítico de finales del XIX.

En 1920 es admitida en la Akademie der Künste de Berlín. La serie La Guerra de 1923, grabada íntegramente en madera, anticipa un desplazamiento hacia el expresionismo.

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En la escultura Madre con Gemelos se aprecian claros rasgos expresionistas. Las formas adquieren un mayor sentido plástico y una expresividad que fue utilizada por los nazis como propaganda, a pesar de prohibir cualquier exhibición de su obra, debido a su activismo contra el nacionalsocialismo.

De líneas sencillas y redondeadas, la obra se inscribe en un óvalo formado por los brazos de la madre abrazando y protegiendo a sus gemelos de los peligros del mundo.

En sus dibujos, pinturas y esculturas, la muerte, nacimiento y maternidad se asocian dejando al descubierto la condición vulnerable de la población femenina ante el terror del régimen nazi y de la guerra, un tema que tras la muerte de su hijo menor durante la Primera Guerra Mundial fue recurrente en la artista.

Las texturas de la madre, pulidas en el exterior, se vuelven rugosas en su contacto con los cuerpos de los niños fruto de su lucha y sufrimiento por retenerlos junto a ella. Este juego de texturas condiciona la percepción de la relación maternofilial, que se hace más cálida y amable. Los rostros de los niños emergen de entre los brazos de su madre como queriendo librarse de ellos, lo que se ha interpretado como la acción natural de los niños de abandonar el lecho materno y la protección de su madre.