Hieronimus Bosch
El Bosco. h 1500. 120 x 150. Óleo sobre tabla. Museo del Prado. Madrid
Foto:Wikimmedia

Este original cuadro es obra del pintor flamenco Hieronymus Bosch, “El Bosco” (1450-1516).

Se trata de una tabla pintada al óleo pensada para usarse como encimera de una mesa, lo que explica la extraña composición y organización de los temas en el cuadro.

La original ejecución del tema de los siete pecados capitales sedujo a Felipe II, quién lo adquirió para ubicarlo en su colección privada en el monasterio de El Escorial.

En un primer vistazo destaca el realismo con que representa todas las escenas.

La composición consta de un gran círculo dividido en siete escenas, a las que se añaden otras cuatro enmarcadas en círculos en las esquinas, y la escena central del círculo.

El centro del círculo se ha interpretado como el ojo de Dios, en cuya pupila vemos una escena de Cristo saliendo de su sepulcro bajo la que vemos una inscripción que refuerza esta idea (cave cave deus videt, que se traduce como cuidado, cuidado, el señor lo ve).

La parte exterior del círculo contiene siete escenas que se corresponden con cada uno de los pecados capitales con sus respectivas inscripciones en latín.

Como estaba pensada para colocarse en la parte superior de una mesa, para poder ver las escenas hay que andar en torno al tablero. El esquema compositivo es adoptado de los libros miniados y de la orfebrería.

Un aspecto muy original para la época es que para representar los pecados capitales utilizó escenas de la vida cotidiana, incluyendo en cada una de ellas todo tipo de detalles en objetos, vestimentas, paisajes, etc.

Las escenas desde la escena de arriba y siguiendo el sentido de las agujas del reloj son: Gula, Pereza, lujuria, Soberbia, Ira, Envidia y Avaricia.

En las esquinas, escenas relacionadas con las postrimerías de la vida. De izquierda a derecha y de arriba abajo: muerte, juicio final, infierno y paraíso.

En la parte superior una filacteria con dos inscripciones en latín. En la parte superior: porque son un pueblo que no tiene ninguna comprensión ni visión, si fueran inteligentes entenderían esto y se prepararían para su fin. Y en la parte inferior: apartaré de ellos mi rostro y observaré su fin.