Museo del Prado
Juan Sánchez Cotán. 1602. Óleo sobre lienzo. 69 x 89. Museo del Prado. Madrid
Foto: Wikimmedia

Este bodegón, obra de Juan Sánchez Cotán (1560-1627), es una de las primeras naturalezas muertas del Barroco español.

Juan Sánchez Cotán es considerado como el creador de las características propias del bodegón español, en el que el naturalismo y la importancia de los vegetales frente a los animales muertos fue una constante en todos los pintores españoles que pintaron bodegones.

Como su nombre indica, las naturalezas muertas no representan nada vivo. Vegetales, caza, vajilla, útiles cotidianos, etc.

Juan Sánchez Cotán no incluye nunca objetos y siempre coloca los elementos en el alféizar de una ventana, apoyados sobre él o colgados de cordeles.

Sus bodegones sólo incluyen vegetales, hortalizas y frutos poco o nada suntuosos, incitando al ascetismo y a la austeridad frente a la sensibilidad y exhuberancia de los bodegones italianos y holandeses.

En los bodegones de Juan Sánchez Cotán la iluminación de los productos irradia desde las frutas y hortalizas resultando una imagen más simbólica, que incita a la austeridad y la pobreza.

Para ello representaba vegetales parcialmente ennegrecidos, incluso con tierra, porque son frutos de la tierra que Dios da a los hombres para su subsistencia, no para el disfrute sensorial.

Un pensamiento típico de los monjes cartujos que huyendo de los placeres carnales ofrecen su alma a Dios.

En este bodegón se representan varios pájaros cazados, como gorriones, serines, jilgueros y dos perdices. Unas frutas colgando, limones y manzanas, y en la parte inferior tres zanahorias y dos rábanos.

Se conocen varios bodegones de este autor, todos ellos caracterizados por incorporar vegetales “humildes” perfectamente dibujados y asociados a la idea de pobreza. Serían los vegetales que se cultivaban en un monasterio, que es donde vivió desde que ingresó un año después de pintar este
bodegón en la orden cartujana.

Otra constante en sus bodegones es que su contemplación invita a la meditación y a la reflexión interior, lo que consigue mediante la representación de un espacio vacío y aislado carente de ruido y movimiento.