Watteau
Antoine Watteau. 1717. Óleo sobre lienzo. 129 x 194. Musée du Louvre. París
Foto: Wikmedia

Esta obra de Antoine Watteau (1684-1721) es considerada su obra maestra a pesar de haberla pintado para ingresar en la Academia Real de Pintura y Escultura de París en 1717.

Su carácter insatisfecho, la minuciosidad con la que ejecutaba sus pinturas, el gran formato del cuadro y los numerosos encargos que recibía en aquella época fueron las causas que hicieron que tardara más de 5 años en acabarla.

El tema del cuadro es como indica el título la peregrinación a la isla griega de Citerea, isla sagrada de la diosa del amor, Venus, a donde fue llevada por céfiro tras su nacimiento, como ya pudimos ver en El nacimiento Venus de Boticelli.

Como en muchas pinturas de esta época representa la escena como una fiesta de la corte al aire libre en las que imperan la alegría de vivir, el amor galante y la sensualidad de los cuerpos.

En este caso el autor da mucha importancia al paisaje, que representa con grandiosidad y detalle frente a unas figuras que en ese entorno parecen tener un tamaño menor. La escena se representa en la naturaleza y las figuras se mezclan con ella, como la estatua de Afrodita en la parte de la derecha.

Aunque representa varias parejas de personajes todas ellas son la misma en diferentes momentos, como una sucesión de instantes, con el leitmotiv del pensamiento de la mujer ante el ofrecimiento del enamorado.

En el centro de la composición y de derecha a izquierda, alejándose de la estatua de Afrodita, vemos esta sucesión de escenas: la pareja en el momento en el que el hombre intenta persuadir a la mujer para que le acompañe, la siguiente en la que el galán ayuda a la mujer a levantarse, una vez la ha seducido, y por último cuando se van andando y la mujer en un último momento de duda e inseguridad mira hacia atrás.

//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js //

El lugar al que se dirigen: un barco sobrevolado por querubines al que se dirigen numerosas parejas de enamorados que abandonan la isla,, y que se ha interpretado como el hecho de abandonar los placeres de la seducción para dar paso a los del amor físico y la sensualidad.