Cubells
Salvador Martínez Cubells. 1910. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado (no expuesto)
Foto: Wikimmedia

Esta obra de Salvador Martínez Cubells (1845-1914) representa la batalla de Guadalete entre visigodos y musulmanes, que empezó el día 19 de Julio del año 711.

Los pocos datos que se conocían de esta batalla en la época, y aún hoy día, así como la leyenda en torno a ella que suscitó la muerte de Don Rodrigo, hicieron que el autor evitara representar la escena con gran realismo.

El espacio es inventado, aunque sitúa la escena en la llanura del valle de un río. En el horizonte se eleva la silueta de un castillo, colocado por el pintor en un punto de fuga en el horizonte, proyectando una sensación de melancolía ante la pérdida del territorio a manos de los musulmanes.

La escena en primer plano es borrosa y confusa. De esta forma pretende representar la violencia y la velocidad en la carga de los ejércitos a caballo, en la que el polvo levantado por las caballerías no permitiría distinguir bien las figuras.

Se pueden distinguir dos tipos de caballos, los caballos blancos sobre los que incide más la iluminación del cuadro que se corresponden con los del ejército visigodo, y los caballos negros del ejército musulman, cuyas zonas dejó el pintor en penumbra.

En este caso la utilización de la luz permite acentuar el dramatismo de la escena iluminó el fondo de la escena y dejó en claroscuro parte del primer plano, creando un contraste que nos hace dirigir nuestra mirada de izquierda a derecha, pasando por toda la superficie del cuadro.

El cielo no es un cielo claro y limpio, como debería serlo en los días de Julio que aconteció la batalla, es un cielo con una atmósfera teatral, escenográfica, que nos habla de la violencia de la escena, y del resultado dramático que tuvo esta batalla para el pueblo visigodo.

Es un cielo y una escena muy romántica en su composición, en la que la pincelada es suelta y libre, acentuando el movimiento y la violencia de la escena. A este movimiento contribuye también la colocación de caballos blancos que coloca en primer plano en posturas complicadas y escorzos muy marcados, en los que plasma el terror y el nerviosismo de las caballerías visigodas que intentan huir del ejército invasor.

Salvador Martínez Cubells destacó también como restaurador de obras de arte, llegando a convertirse en el primer restaurador del Museo del Prado. Su principal labor en este campo fue la conservación, consolidación y traslado de las pinturas negras de Goya, desde las paredes de “la quinta del sordo” hasta los lienzos y soportes que se diseñaron para ellas.