pórfido rojo
H. 320 d.c.. Pórfido Rojo. 2,4 m de altura. Museos Vaticanos Roma
Foto: Wikimmedia

El sarcófago de Santa Elena es uno de los tres sarcófagos de la familia del emperador Constantino.

Museos Vaticanos
Detalle frontal
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Los otros dos, el del propio Constantino y el de su hija Constanza, se exponen en la misma sala que el de Santa Helena, madre de Constantino.

A primera vista destaca el color del material en el que están tallados. Se trata de pórfido rojo, una piedra dura de gran valor económico y plástico que en época romana sólo estaban autorizados a utilizar los emperadores y sus familias.

Las obras en pórfido se realizaban en las canteras de Egipto, o a manos de escultores provenientes de allí, por lo que se cree que el sarcófago procede de talleres orientales.

El sarcófago de Santa Elena proviene del mausoleo de Santa Helena en Roma. Allí estuvo hasta el siglo XI, momento en el que se traslada a la Basílica de San Juan de Letrán, y de aquí a los museos vaticanos, donde puede contemplarse en la actualidad.

El monumento mide 2,4 metros de altura y aunque fue asignado a la madre del emperador, se cree que en origen podría haber sido tallado para el propio Constantino. Tal y como ocurrió con el mausoleo que fue construido para Constantino, finalmente se decidió destinarlo a su madre.

Constantino
Detalle lateral
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El sarcófago fue tallado en el siglo IV y fue restaurado profundamente en el siglo XVIII tras los daños que sufrió durante un incendio en el siglo XIV.

La tapa o cubierta a cuatro vertientes tiene figuras de genios y victorias en las esquinas y guirnaldas en los lados largos sostenidas por sendos amorcillos. La superficie de la caja es lisa y presenta figuras de medio y altorrelieve.

En la parte superior se aprecian dos insignias que podrían personificar a los pueblos sometidos. La parte central, ocupada por caballeros romanos, tres en los lados largos y dos en los cortos, todos ellos ataviados con túnica, yelmo y armados con lanzas y escudos.

La escena es una carga contra bárbaros fugados y priosioneros. La composición es equilibrada y recuerda a la procesión a caballo de la columna antonina con efectos análogos dados por el contraste entre el altorrelieve y el fondo liso.