José Clemente Orozco
José Clemente Orozco. 1934. Pintura al fresco. Palacio de Bellas Artes de México. México. D.F.
Foto: Continental Drift

Este mural es obra de José Clemente Orozco (1883-1949), que junto a Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros componen el elenco de los muralistas mexicanos más reconocidos internacionalmente.

El mural se encuentra en el Palacio de Bellas Artes de México, en México D.F., situado enfrente del conocido mural de Diego Rivera: “hombre en la encrucijada”.

En este mural pintado al fresco Orozco reflexiona sobre cómo los avances en la maquinaria y tecnología moderna obsesionan al hombre y condicionan su comportamiento social.

A diferencia de Rivera y Siqueiros, Orozco se interesó por retratar la condición humana de forma apolítica, interesándose más por los valores universales del ser humano que por los nacionales. El hombre que representa Orozco intenta controlar su libertad y su destino frente a condicionantes como la tecnología, la religión o la historia.

La catarsis muestra el ciclo de autodestrucción de la humanidad y el abandono de la moral fruto del desarrollo tecnológico, tal y como vemos en el fondo llameante en el que las personas son absorbidas por los engranajes de una máquina.

El abandono de los valores morales del hombre son representados por la lujuria y la prostitución, simbolizados por la mujer del primer plano, tumbada y con los pechos al descubierto. Otras cabezas de mujer riéndose representarían a otras prostitutas.

En la parte de la derecha una caja fuerte descerrajada y abierta simbolizaría la avaricia y codicia humanas, así como el robo y la sustracción de valores que esta sociedad ha quitado a las personas.

Los fusiles y navajas abiertas delante de la espalda de un hombre apuñalado ilustrarían la traición y el asesinato por la espalda del hombre tradicional frente al antiguo de manos de la nueva sociedad tecnológica.

Su tendencia hacia lo dramático y lo siniestro son las principales constantes del mural, tal y como puede apreciarse en las masas de gente ardiendo en el fondo y en las prostitutas del primer plano.

El estilo pictórico de Orozco está definido por su característico realismo expresionista, dinámico y violento.

La simplicidad del dibujo y de la línea, con formas rotundas y colores primarios ayudaba a interpretar con acierto los motivos del cuadro y los valores que el artista pretendía transmitir.