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Descubierta en 1876 por el arqueçologo Heinrich Schlieman, y falsamente atribuida al rey griego Agamenón, se trata de una máscara funeraria de oro repujado que se data hacia el año 1500 a.c.

La falsa atribución a Agamenón viene precisamente de su datación, que es 300 años anterior a la época en la que vivió este legendario rey griego.

En un primero momento Heinrich Schlieman identificó Micenas con el reino de los Atridas, al que pertenecían héroes como el rey Atreo y sus hijos: Menelao y Agamenón.

Máscaras funerarias Foto: pobladores
Máscaras funerarias
Foto: pobladores

La máscara fue encontrada en una fosa conocida como círculo A y que contenía 18 individuos con sus respectivos ajuares funerarios y ofrendas de animales. Este enterramiento se ha atribuido a la familia de uno o varios jefes guerreros, que se corresponderían con aquellos presentados con máscaras.

En los ajuares encontramos todo tipo de objetos de diferentes formas y materiales, tanto micénicos como importados de otros lugares. Se han contabilizado 15 kg de oro entre todas las piezas encontradas.

Las máscaras funerarias encontradas en estas fosas son las mejores piezas encontradas en esos enterramientos. Son obras singulares que intentaban representar los rasgos individuales del retratado, al que sirven como símbolo de heroización.

Además de las máscaras, dagas o cuchillos damasquinados, también encontramos coronas, espadas y otros objetos suntuarios como joyas y piedras preciosas de oro repujado, muchos de ellos de origen cretense.

Las máscaras se realizaron mediante le técnica del repujado de una delgada lámina de oro. El personaje es representado con una gruesa barba alrededor del rostro esbozada mediante líneas suaves ondeadas que simulan el vello. Los ojos almendrados y cerrados resaltan de entre todos los rasgos faciales.

El delineado del rostro presenta cierto grosor, repujado de manera convexa, mientras que los trazos del vello son suaves y hundidos.

La obra muestra un naturalismo significativo e individualizado, a pesar de la simplificación de los rasgos físicos, gracias a los contrastes de luz y sombra producidos por el metal, que además otorgan un efecto singular a la obra.