David
Jacques Louis David. 1793. Óleo sobre lienzo. 165 x 128. Museos reales de Bellas Artes de Bélgica. Bruselas
Foto: Wikimmedia

Esta pintura de estilo neoclásico firmada por Jacques-Louis David (1748-1825) fue encargada por la Asamblea Nacional para inmortalizar al asesinado Marat, convertido a través de esta pintura en “mártir” e icono de la Revolución Francesa.

Jean Paul Marat escribía en el periódico de ideología afín a los Jacobinos, L’Ami du peuple, muy activo durante el reinado del Terror.

El cuadro representa la muerte y asesinato de Marat de manos de la Girondina Charlotte Corday. Como vemos en la imagen, Marat estaba dándose un baño para suavizar los picores que le provocaba una enfermedad cutánea que padecía.

Al lado de la bañera, un pupitre improvisado en el que el propio Marat completaba junto a su asesina una lista de una serie de enemigos de Francia a los que había que ejecutar, momento que ésta aprovechó para matarlo.

David era amigo íntimo de Marat y por eso le dedicó el cuadro, tal y como se aprecia en la inscripción de la base del pupitre (Á MARAT).

A pesar de las dimensiones del cuadro y de la precipitación del encargo, en 4 meses culminó una obra con una imagen simple pero muy evocadora y con gran carga expresiva.

Al representar a la víctima como un mártir, la figura se presenta parcialmente idealizada. David no representa rasgo alguno que sugiera la enfermedad cutánea que sufría la víctima.

Detalle
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La cabeza de Marat se desplaza hacia atrás mientras su rostro pasa del dolor a la paz, en el momento de la muerte, mientras exhala el último suspiro.

El brazo derecho ya se le ha caído al suelo dejando caer la pluma con la que escribía, y que va a parar al suelo al lado del puñal caído.

En la mano izquierda sostiene el papel que le sirvió de excusa a Charlotte para irrumpir en su apartamento y sorprenderle mientras se daba su baño terapéutico.

En el papel se puede leer “13 de Julio de 1793. De Marie Anne Charlotte Corday al ciudadano Marat: la terrible desgracia que tengo me da derecho a pedir vuestra amabilidad…”.

Sobre el pupitre puede leerse el papel en el que puede leerse el último despacho de Marat: “dispondréis esta asignación para esa madre de cinco hijos cuyo marido murió en defensa de la patria…”.

El contraste entre sombra y luz no es natural, sino simbólico. La firmeza y la frialdad del contraste entre luz y sombra da al cuadro una tonalidad uniforme y apagada, cuyos extremos son la sábana blanca y la tela oscura.

El cuadro es muy realista en sus detalles pero en conjunto se trata de una construcción irreal que se centra en dignificar la figura de la víctima más que en representar la escena como debió ser en realidad.