Camille Pisarro
Camille Pisarro. 1897. Óleo sobre tela. 74 x 93. Museo del Hermitage. San Petersburgo
Foto: Wikimmedia

Esta obra de Camilla Pisarro (1830-1903) forma parte de una serie de 4 pinturas con el mismo tema, la vista del Boulevard de Montmartre desde una ventana en distintos momentos de luz: mañana, tarde, noche e invierno.

Esta se corresponde con la vista del boulevard por la tarde, cuando los últimos rayos de luz caen sobre el paisaje urbano. Es el momento de máxima animación y concurrencia de gente y carruajes en la calle, dotando a la escena de gran dinamismo y movimiento.

Pisarro estaba interesado únicamente en representar los diferentes momentos de luz y su efecto sobre el paisaje urbano, tal y como hicieron otros impresionistas como Monet con sus series sobre la Catedral de Rouen.

La perspectiva que le ofrece la vista desde la ventana del Grand Hotel de Russie es muy amplia y gracias a la diagonal que forma la calle podemos ver los diferentes momentos de luz sobre los edificios de ambos lados de la calle.

En la pincelada rápida y de pequeños toques empastados demostró el autor su gran maestría, generando con ella una sensación de frenesí en el movimiento de la muchedumbre, muy conseguido y de gran realismo.

La representación de los edificios la hace con mucho realismo y detalle predominando en todo momento la pincelada de color sobre el dibujo.

Por el contrario en el fondo vemos como el paisaje urbano se desdibuja y queda conformado por manchas de color grisáceo difuminadas que contribuyen a configurar la atmósfera parisina tan característica de sus cuadros.

Pisarro es considerado como uno de los impresionistas puros, interesado únicamente por hacer estudios del color y de la luz, sin hacer concesiones temáticas ni aportaciones al campo de la composición o la perspectiva.

Estas vistas o paisajes en común suponen una de sus principales aportaciones al grupo de los impersionistas y a la historia del arte, huyendo de la solemindad y lo ceremonial, simplemente representa vistas de una ciudad llena de vida, efecto que consiguió gracias a una pincelada rápida y descriptiva capaz de representar un instante de luz.