Claude Monet
Claude Monet. 1871. Óleo sobre lienzo. 47 x 63 cm. National Gallery. Londres
Foto: Wikimmedia

Este cuadro es uno de los más relevantes que pintó Claude Monet (1840-1926) durante su estancia de dos años en Londres con motivo de la Guerra Franco-Prusiana de 1870.

Monet viajó a Londres con Pisarro y Boudín, instalándose los tres pintores primero en el centro de la ciudad, cerdca de Picadilly Circus, y posteriorrmente en Kengsinton.

El ambiente artístico en el Londres de finales del siglo XIX era muy activo, impulsado por un mercado del arte muy pudiente y una crítica de arte muy influyente. Además, la ciudad ofrecía además numerosos atractivos pictóricos, algo que no impidió que Monet no se encontrara especialmente inspirado durante estos dos años.

Retoma los trabajos que realizó en París desde 1867 pintando vistas urbanas en las que reflejó los efectos brumosos del río Támesis y el puerto.

En esta obra, una de las más destacadas de su etapa londinense, contemplamos las casas del Parlamento de Londres con el Big Ben a la derecha de la composición. Al fondo adivinamos el puente de Westminster tras unas barcazas que surcan el río. Todo cubierto por una niebla amarillenta.

Un embarcadero en el primer plano con unos personajes que proyectan sus sombras rotas sobre el agua, centran la atención del cuadro en el que la protagonista absoluta es la bruma que todo lo envuelve y que diluye los contornos, creando un efecto muy en sintonía con los efectos atmosféricos de Turner o Constable, artistas británicos a los que admiraba.

Estos mismos efectos atmosféricos, de instantes de luz captados en un momento concreto, le sirvieron de inspiración para una de sus obras más relevantes: “impresión, sol naciente”, que servirá para dar nombre al grupo de pintores de la luz, el color y la naturaleza: los impresionistas.

La pincelada rápida característica del pintor, muy empastada y componiendo los volúmenes y contornos a base de manchas, la lleva al extremo en algunas zonas provocando un efecto puzzle.