Gizeh
2.520 a.c.. IV Dinastía. Necrópolis de Giza. El Cairo. Egipto
Foto: fruitbildning

Ésta es una de las tres famosas pirámides de la necrópolis de Giza, cerca de El Cairo.

Corresponde a la del faraón Kefrén, hijo de Keops, que está enterrado en la pirámide más alta de las tres, y padre de Micerinos, inhumado en la más pequeña de las tres.

Cada pirámide llevaba anejo un complejo funerario de templos y estancias en las que se preparaba y embalsamaba el cuerpo en ceremonias rituales que duraban varios días. A los piés de este gran complejo, la gran esfinge protectora del conjunto funerario del emperador Kefrén.

Visto todo el conjunto esta pirámide es fácilmte reconocible porque todavía conserva parte del revestimiento de mármol blanco en la parte superior, lo que la hace parecer más alta que la de Keops, aunque en realidad es 3 metros más bajita y debido a la mayor inclinación de sus muros, mucho más pequeña que la de su padre en volumen.

La pirámide tiene una altura total de 143,5 metros y 215,25 de base, con bloques de granito que pesaban 3 toneladas cada uno.

La cámara del sarcófago es excavada en la piedra, no construida como la de Keops. El techo de la cámara funeraria tiene losas de piedra colocadas a doble vertiente para distribuir las fuerzas y los empujes.

De la pirámide partía una calzada ceremonial de 496 metros de longitud y 4, 5 de ancho que llevaba hasta el templo del valle donde se hacía la ceremonia de la apertura de la boca y la purificación del cadáver del faraón.

León
H. 2.550 a.c. Necrópolis de Guiza
Ana Paula Hirama

En esta ceremonia un sacerdote, sem, abriría la boca y los ojos del emperador y dejaría que su alma, el “ka”, saliera por ellas y se resguardara en las estatuas, que le servirían como “residencia” en caso de que fuera profanada su momia, y que de esta manera no quedara condenada alma a vagar por el inframundo.

Al lado de este espacio encontramos la gran esfinge, un animal fantástico mitad hombre mitad león que actuaba como guardián de las puertas del más allá.

Es una escultura tallada en la roca caliza de la propia cantera de la necrópolis de Guiza. Tiene 20 metros de altura, de los cuales 5 corresponden al rostro. Se cree que en época antigua podía estar policromada el cuerpo y el rostro de rojo y el nemes, tocado típico de egipto, a rayas amarillas y azules.

Aunque durante un tiempo fue identificada con el dios egipcio Horus, sabemos que los egipcios la consideraban “imagen viviente”, que serviría de guardián protector del conjunto funerario. Se cree que el rostro podría correponder con el del del emperador, pero como el arte egipcio no es descriptivo ni naturalista esta es una hopótesis difícil de confirmar.