La ultima cena
Emil Nolde. 1909. Óleo sobre lienzo. 86 x 107. Statens Museum for Kunst. Copenague
Foto: Cea.

Emil Nolde (1867-1956) es considerado una de las primeras figuras del expresionismo alemán, del que es uno de sus principales precursores.

Destacó por ser uno de los primeros que más y mejor desarrollaron la utilización y aplicación violenta del color y la distorsión de figuras que definió las principales características de los pintores del grupo “Die Brücke”, al que pertenecie desde 1906.

Emil Nolde se formó en un principio como diseñador de muebles, aunque posteriormente estudió en la escuela de artes y oficios de Saint-Gall, Münich y París, aprendiendo una técnica pictórica deudora del impresionismo.

Su obra presenta una cierta predilección por la temática religiosa, el erotismo y la inclusión de máscaras, tras haber conocido la obra de James Ensor durante un viaje a Ostende.

En sus cuadros de temática religiosa, como en esta “ultima cena”, el colorido vivo a base de manchas muy empastadas se convierte en protagonista de sus obras, que desde un primer momento causaron estupor y rechazo entre el público.

El dibujo, deliberadamente torpe y tosco le sirve para deformar las figuras haciéndolas grotescas, huir de toda verosimilitud e incrementar el sentido dramático de sus expresiones faciales y de las composiciones figurativas en las que los personajes acaban pareciendo máscaras y se sitúan en espacios reducidos al máximo.

Emil Nolde perteneció al grupo expresionista Die Brucke entre 1906 y 1907 por invitación de uno de sus fundadores, su amigo Karl Schmidt Rottluff.

Su prematuro abandono tuvo como causa principal su falta de tolerancia a los debates y discusión en común sobre la estética de las obras.

Al igual que les pasó a muchos artistas alemanes su obra fue considerada arte degenerado por el régimen nazi, a pesar de que llegara a afiliarse al partido para intentar evitarlo.

Su crispado manejo del pincel, la utilización de colores vivos y estridentes y las figuras de rostros a modo de máscaras pretendían provocar en el espectador un shock visual y emocional, que se convierte en su sello personal que hacen de este pintor uno de los más importantes de este movimiento pictórico.