Georges Latour
Georges Latour. 1642.Óleo sobre lienzo. 137 x 102. Musée du Louvre. París
Foto: Wikimmedia

Esta es una de las principales obras del pintor tenebrista francés Georges Latour (1593-1652).

Se trata de una obra plenamente tenebrista de la época de madurez del artista. En ella podemos apreciar los logros alcanzados en su experimentación de la luz y sus efectos en la pintura.

El cuadro representa a José de Nazaret, padre de Jesucristo, trabajando una viga de madera frente al niño Jesús, que sujeta la vela que ilumina toda la escena.

La viga que está trabajando San José tiene un significado simbólico, pues simboliza la cruz en la que posteriormente morirá Jesucristo.

Sin embargo la verdadera protagonista del cuadro, y de toda la obra de esta etapa de madurez del pintor, es la luz procedente de la vela que sostiene el niño Jesús. Esta fuente de luz le sirve para modelar las figuras con gran rotundidad, mientras que el resto de la escena y su contexto quedan en penumbra.

Algunas de las sombras, como las de la pared del fondo, la del traje del niño Jesús y la de las sandalias de ambos personajes crean interesantes efectos de claroscuro.

Destaca la maestría del autor en la representación de la fuente de luz artificial procedente de la vela que sostiene el niño Jesús con una mano, mientras coloca la otra mano delante de forma que la luz incide en la mano izquierda, provocando que los dedos se hagan traslúcidos y “filtren” la luz a través de ellos.

El rostro de San José está configurado con gruesos trazos que acentúan sus arrugas y su vejez mientras que una gruesa mancha de pintura representa su barba.

A Georges de La Tour no le interesaba la teatralidad ni las grandes composiciones incluidas en escenarios que incluyan diferentes fuentes de luz, cuyo origen es incierto y proporciona teatralidad y movimiento a la contemplación de la obra.

Tampoco incluye en sus cuadros nada dramático, patético ni grotesco como en otros tenebristas como Ribera o Caravaggio, aunque al igual que en estos dos pintores también le servirán de modelos personajes de origen muy humilde, que pese a su condición desprenderán una gran serenidad y dignidad.