Romanticismo
Leonardo Alenza y Nieto. 1839. Óleo sobre lienzo. 37 x 29. Museo Romántico. Madrid
foto: Wikimmedia

Este cuadro de Leonardo Alenza (1807-1845) es uno de los más conocidos de toda su producción y una de las obras más plenamente románticas del arte español.

Formado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, sus primeros cuadros y grabados tomaron una orientación académica que no aportaba demasiado al “ate oficial” que los Madrazo enseñaban en la Academia.

Su inspiración goyesca y su adopción de los trazos vinculados a los  pintores románticos europeos, pronto destacaron en sus cuadros de pequeño formato, dibujos y grabados de género y costumbrismo en los que representaba el Madrid de la época.

Sus temas preferidos eran las escenas de corte popular con motivos picarescos y graciosos, y los retratos, género en el que destaca por la vitalidad y expresividad de los personajes que representaba, aunque sin demasiada profundidad psicológica.

Esta obra, también conocida como “Los románticos” es una sátira de esa visión pesimista y autodestructiva que profesaban los fervientes seguidores de este movimiento artístico y literario, todo ello representado con cierto humor negro.

El cuadro representa a un literato bohemio, con larga y alborotada cabellera ataviado con una túnica blanca en el acto de intentar clavarse una daga que sostiene con la mano derecha, mientras se precipita al vacío saltando desde una roca.

Es una mofa a ese hecho trascendental para los artistas románticos: el suicidio, que ellos veían como su camino hacia la eternidad, tras una vida triste y melancólica en la que su propia locura les impedía alcanzar la plenitud vital.

En el fondo del cuadro apreciamos a sendos hombres. Uno ahorcado y el otro con un disparo en la cabeza, que completan el catálogo de maneras de morir del romanticismo. Al artista no le interesa pintar un entorno natural real ni un contexto concreto, simplemente busca centrarse en el hecho del suicidio.

En el montículo de piedra vemos algunos objetos del poeta y que podemos considerar símbolos representativos de un poeta “romántico”: una cruz con una corona de laurel, un frasco con una pluma y diversos libros amontonados.

Aunque con este cuadro deja claro su rechazo por la “tragicomedia” romántica, la verdad es que su vida parece el arquetipo de la del artista romántico.

Fue un artista atormentado y perseguido que sufrió numerosos infortunios, llegando a morir de tuberculosos cuando apenas contaba con 38 años de edad.