Julio Ruelas. 1897. Óleo sobre cartón. 15×19. Museo colección Blaisten.
Foto: Museo Blaisten

Esta pequeña obra del dibujante zacatecano Julio Ruelas (1870-1907) es una de sus obras más conocidas y representativas de su estilo, marcado por su condición de grabador e ilustrador, y de las pocas que se conservan dada su prematura muerte.

Ruelas estudió en la Academia de San Carlos tras su expulsión de un colegio militar. Más tarde estudió en la Escuela de Arte de la Universidad de Karlsrühe y más tarde estudió grabado en París con Cazin.

Su variada formación a caballo entre Europa y América le permitió aprender diferentes estilos de concebir la pintura y configurar así un estilo personal.

Pornócrates

Esta obra está inspirada en la estampa de Félicien Rops, Pornocracia (1896), en la que representa a una prostituta que conduce con su correa a un cerdo, y que estaba inspirada en la obra literaria La pornocratie, ou les femmes dans les temps de Pierre-Joséph Proudhon.

En la domadora se repiten estos mismos elementos pero de distinta forma. En este caso nos presenta a un cerdo que está corriendo por una especie de camino elíptico que simula un hipódromo.

La madame de Rops aparece a la derecha, desnuda y con su látigo, dejando hacer a los animales, aunque su actitud controladora indica su intención de pasar a la acción de forma inmediata.

Esta obra de marcado carácter simbolista nos muestra a la mujer como una diosa de la degeneración, una criatura del mal que gobernaba sobre las terroríficas bestias con cuernos que poblaban las pesadillas sexuales de los hombres.

Tumba de Julio Ruelas
Montparnasse

El mono subido a lomos del cerdo simboliza el vicio, mientras el cerdo representa la voracidad, la avidez y la lujuria.

La relación de ambos animales con la lascivia aluden a la esclavitud de la carne de los hombres para con las mujeres, que se convierten en mujeres dominatrix que se aprovechan de la debilidad de la voluntad de los hombres respecto al sexo.

Ruelas retoma la figura de la cortesana desnuda, que tocada con un sombrero y con las piernas enfundadas en unas medias negras dirige el movimiento del cerdo, mientras un simio montado sobre el cerdo observa el espectáculo.

El simbolismo es evidente en la obra y a diferencia de otros artistas similares, aunque Ruelas no pretende únicamente dotar a su pintura de función decorativa. Su idea es la de transmitir un mensaje, a través de un tema intrascendente.