venida de la virgen
Pablo Serrano. 1969. Piedra Caliza. Fachada Sur de la Basílica del Pilar
Foto: Wikimmedia

Este relieve, materializado por el escultor turolense Pablo Serrano en 1969 es la aportación más moderna que se ha hecho a las obras y decoración de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

Fue colocado en el lugar que estaba destinado a un retablo con el mismo tema, pero con un estilo y una factura mucho menos moderna, proyectada por  el escultor Antonio Torres.

El relieve representa la escena de la venida de la Virgen del Pilar aorillas del Ebro, donde estaba Santiago Apóstol con su grupo de convertidos.

A diferencia de lo que todavía creen algunas personas, la virgen del Pilar no se apareció, sino que vino personalmente a Zaragoza trayendo consigo la coumna de jaspe que hoy veneramos.

La tradición recoge que tras la muerte y ascensión de Cristo a los cielos, los apóstoles marcharon a predicar los evangelios por todos los confines del mundo. Hacia el año 40 d.c. el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España tras obtener una bendición especial de la Virgen María por ir a evangelizar una zona pagana.

Cuenta la leyenda que Santiago predicó a las afueras de Zaragoza varios días. Con un nutrido grupo de “convertidos” predicaba por las orillas del Ebro cuando la noche del 2 de Enero del año 40 escuchó las voces de unos ángeles que cantaban glorias a la virgen, que les acompañaba.

La virgen pidió a Santiago que se levantara en aquel mismo lugar una iglesia, en torno al pilar de jaspe sobre el que estaba la Virgen, y que se había traído desde Palestina, antes de regresar a Judea, habiendo ordenado consagrar la iglesia a Santa María del Pilar.

La composición de la obra la hizo adoptando un esquema parecido al cuadro de El Greco, “El entierro del conde de Orgaz”. Este esquema consiste en distinguir dos partes: la superior destinada al ámbito celestial y la inferior donde representa el ámbito terrenal.

En la parte superior representa a la virgen sobre el pilar blanco en el interior de una mandorla mística configurada por la apertura del cielo, en la que encontramos representaciones de ángeles y querubines. En esta parte superior predominan las superficies lisas y los medio y bajo relieves, que dan sensación de mayor luminosidad.

La parte inferior la reserva para representar a Santiago apóstol en el centro y portando su bastón, con la calabaza y la concha de peregrino como elementos iconográficos diferenciadores.

En esta parte inferior predominan las figuras de altorrelieve, algunas de las cuales casi llegan al bulto redondo, que generan grandes claroscuros y provocan un fuerte contraste con la parte superior. Una representación de l muralla de Zaragoza serviría como elemento divisor de ambas escenas.