Exposición museo picasso de Málaga
Louis-Léopold Boilly. Museo Eugéne Leroy Tourcoing
Foto: Wikimmedia

Reunión de 35 cabezas de expresión es la obra de Louis Léopold Boilly (1761 – 1845) con la que se anuncia la exposición que el Museo Picasso de Málaga inaugura este otoño de 2012, con el título “El Factor Grotesco”.

Louis Léopold Boilly fue un pintor y dibujante francés que destacó por sus retratos y caricaturas de personas, un tema que dominaba y que desarrolló durante toda su carrera, en la que se ha contabilizado que pintó alrededor de 5.000 retratos.

Boilly fue un pintor autodidacta, comenzando a pintar desde edad muy temprana. Con apenas 13 años cuando les ensañaba sus obras a los frailes de la Orden de San Agustín éstos quedaban impresionados por la habilidad del joven pintor.

Boilly no se puede considerar como un gran maestro que haya hecho grandes aportaciones a la Historia Universal del Arte. Sin embargo su figura destaca por haber desarrollado su carrera como pintor en unos momentos históricos muy interesantes: la Francia Revolucionaria en sus inicios como pintor, su madurez en el periodo napoleónico, y el final de su obra con la restauración monárquica.

Esta obra no es sino un catálogo de gestos, caras y retratos, que despliega en un cuadro de pequeño formato, lo que sin duda incrementa el mérito y la dificultad de la obra.

Contamos un total de 35 rostros retratados en el lienzo, representando todo tipo de gestos y personajes de diferentes clases sociales, que distinguimos por su atuendo y actitudes.

Hay gestos de tristeza, de alegría, de pena, de orgullo, de burla y algunas muecas caricaturescas que no pretenden ser nada más que eso, muecas.

Recuerdan en parte a las esculturas de Messerschmidt, en la que el escultor representa expresiones faciales llevadas al máximo.

Aunque su formación inicial la hizo en su ciudad natal, Bassée, se traslada a París en los albores del estallido de la Revolución.

Desde los inicios de la Revolución Francesa desarrolló una intensa actividad como retratista, justo en el momento en que los acontecimientos políticos están transformando la sociedad parisina.

En época napoleónica es cuando alcanzó mayor popularidad y éxito comercial, con la concesión en 1804 de la Medalla de Oro en el Salón de París.

Desde ese momento su producción se multiplica y se difunden de forma masiva litografías de tono humorístico y caricaturesco, donde sí que destacó Boilly.

El final de su producción es en cierta medida decadente ante la incapacidad de ofrecer una alternativa estética y artística a las nuevas tendencias pictóricas que se estaban desarrollando en la Francia de mediados del siglo XIX.