Pintura mural en la ermita de San Saturio en Soria
Antonio Zapata. 1705. Ermita de San Saturio. Soria
Foto: tuitearte

La ermita de San Saturio en Soria es un santuario situado a orillas del Duero de gran devoción para todos los sorianos, pues está dedicado a su patrón.

El edificio se levanta sobre la antigua cueva de Peñalba, en la que en tiempos había una ermita dedicada a San Miguel Arcángel.

Sin embargo por lo que es realmente conocida esta cueva es por haber sido el lugar en el que viviera el anacoreta visigodo San Saturio, un noble del siglo V que tras la muerte de sus padres decide repartir todos sus bienes entre los más necesitados y retirarse a meditar a esta cueva.

Inicialmente los restos de San Saturio reposaban en la capilla de San Miguel, en el interior de la cueva, pero al construirse el edificio religioso se trasladaron a un relicario del siglo XVII con la efigie del Santo que está en el altar mayor del templo.

El actual edificio fue levantado por Pedro de Ajín sobre un roquedal al lado del Duero en un marco natural de incomparable belleza: el meandro que “dibuja” el río Duero a su paso por la capital de Soria.

La construcción es típicamente Barroca, aunque su sobriedad arquitectónica exterior la hace parecer un templo románico.

Ermita barroca dedicada a San Saturio, a orillas del Duero
San Saturio
Manelzaera

A la ermita se accede por una gruta interior que se abre en la cueva situada a sus pies. La sala del cabildo de Heros es el primer espacio destacado y servía como lugar de reuniones para una especie de tribunal de aguas, en la que los labradores asistentes se sentarían en la bancada de piedra ante una efigie de San Saturio.

A continuación se encuentra el oratorio de San Miguel donde San Saturio habilitó un pequeño altar dedicado a San Miguel Arcángel, del que se conserva una figura del Santo dominando al demonio.

Si continuamos ascendiendo llegamos por fin a la iglesia. Se trata de una construcción de planta octogonal cubierta por una cúpula con linterna.

Todo el interior de la iglesia está pintado con frescos que relatan la historia de San Saturio: San Saturio repartiendo su hacienda entre los pobres, orando en la capilla de San Migue, el Santo tentado por los siete pecados capitales, San Saturio predicando, el paso milagroso de San Prudencio por el Duero, la muerte de San Saturio y su canonización.

La cupula también está profusamente decorada con frescos, en cada uno de los ocho elementos que la componen se incluyen frescos con representaciones de santos ermitaños como San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Benito y el propio Jesucristo en el desierto.

Las pinturas son obra del pintor Barroco Antonio Zapata, discípulo de Antonio Palomino, que las ejecutó entre los años de 1704 y 1705.