Iglesia y claustro del antiguo monasterio de San Juan de Duero
San Juan de Duero. S XII. Soria
Foto: Wikimmedia

El monasterio soriano de San Juan de Duero es una construcción de origen templario que se conserva a las afueras de la ciudad de Soria, entre el río Duero y el monte de las ánimas.

Del conjunto sólo se conservan la iglesia y el claustro, aunque éste ha perdido la techumbre y las construcciones anexas típicas de un monasterio, incluidas las dependencias hospitalarias que sabemos que tuvo el monasterio en su época de pleno apogeo.

La iglesia

La primitiva iglesia data del siglo XII y consta de una sola nave con techumbre de madera, a excepción del presbiterio que se cubre con bóveda de cañón y el ábside semicircular que lo hace con una bóveda de horno.

Iglesia perteneciente al conjunto del antiguo monasterio de San Juan de Duero
Interior de la iglesia
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Lo más llamativo del edificio son los dos templetes a ambos lados del presbiterio a modo de iconostasio que podía cerrarse para ocultar la presencia del sacerdote en la liturgia, siguiendo la tradición del rito cristiano ortodoxo de oriente próximo.

Los templetes tienen estructura de baldaquinos cubiertos con una cúpula esférica y el otro con cúpula cónica sobre columnas de cuádruple fuste y capiteles figurativos con pasajes evangélicos y alegóricos tallados, tales como una anunciación o la adoración de los reyes magos.

El claustro

De todo el conjunto destaca el claustro, que constituye un ejemplo único en la arquitectura medieval española e incluso europea.

La estructura fue construida en varias fases, la primera de las cuales data del siglo XIII.

Tiene planta de cuadrilátero irregular cuyos cuatro ángulos y lados son diferentes entre sí.

El ángulo noroccidental es el más antiguo y es típicamente románico, mientras que el nororiental tiene fustes cuádruples en forma de cruz y sin basamento, y arcos túmidos (arcos de herradura apuntados).

En el lado sur tenemos también dos tipos de columnas: en el vértice sudeste columnas acanaladas de sección cuadrada y arcos túmidos entrecruzados, mientras que en el otro ángulo tenemos columnas de doble fuste circular y capiteles ornamentados, sobre los que apoyan arcos apuntados entrecruzados.

Las puertas mudéjares de los vértices nos indican el origen de los arquitectos que concibieron este espacio claustral, que es sin duda un ejemplo excepcional en toda la Europa de la alta y baja edad media, cuyo origen algunos estudiosos han relacionado con al claustro románico normando de Amalfi, en Sicilia.