Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada
Pedro Machuca. 1526. Alhambra de Granada
Foto: Wikimmedia

El Palacio de Carlos V de Granada fue proyectado como complemento de la residencia privada de los reyes en la Alhambra para servir de escenario a las ceremonias y actos oficiales de la corte del emperador.

Fue mandado construir por el rey Carlos I tras su boda con Isabel de Portugal en 1526.

La pareja de recién casados estuvo viviendo unos meses en la Alhambra y quedaron tan impresionados por el palacio y la ciudad que decidieron establecer una de sus residenciasde verano en la Alhambra, encargando una ampliación que la hiciera más confortable.

El proyecto fue asignado a Pedro Machuca, un arquitecto Toledano que se formó en el taller de Miguel Ángel en Roma.

Vista del Albaycin desde la esquina del Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada
Detalle fachada palacio
Foto: tuitearte

Machuca diseñó el edificio en estilo manierista, un estilo que todavía estaba en fase de gestación en Italia, y que se “alejaba” del plateresco, que por aquel entonces era el estilo imperante.

El diseño del palacio, con planta cuadrada y patio circular, es su principal rasgo manierista. No tiene precedentes en toda la Arquitectura del Renacimiento en Europa y sitúa la construcción en la vanguardia artística del momento.

Machuca diseña y organiza el palacio teniendo en cuenta en todo momento las necesidades del emperador y de su corte: la capilla para ceremonias religiosas, el patio para festejos y espectáculos y grandes aposentos interiores en ambos pisos, tanto para funciones oficiales como domésticas.

El acertado concepto del patio dentro del propio palacio es una solución que pretende preservar al rey del contacto directo con el pueblo, añadiendo la simbología de la innovadora planta circular como símbolo de grandeza frente a los patios cuadrados de los palacios de los nobles.

El edificio se implantó en el corazón de la Alhambra musulmana, en un extremo del Patio de los Arrayanes, para lo que hubo que derribar un pabellón de época nazarí opuesto a la torre de Comares.

Este hecho hay que tomarlo como bueno, especialmente en unos tiempos y una cultura, la cristiana, en la que lo normal habría sido la destrucción completa del edificio. Si hoy tenemos la oportunidad de disfrutar de la Alhambra es en parte a la sensibilidad de los reyes cristianos ante su belleza de la Alhambra.

Por una serie de avatares el palacio quedó inconcluso, hasta que en 1923 se inicia un proceso de recuperación del mismo que culminará con su inauguración como museo en 1958, uso que perdura en la actualidad para el que es sin duda uno de los edificios renacentistas más destacados de toda Europa.