Arte, pintura, cuadro, historia del arte, giorgione, venecia
Giorgione. 1508. Óleo sobre lienzo. 82 x 73. Galeria della Academia de Venecia.
Foto: Wikimmedia

“La tempestad” es la obra más importante del artista veneciano Giorgio Barbarelli da Castelfranco, más conocido como Giorgione (1477-1510).

Una de las causas del interés que siempre ha suscitado esta obra para la historia del arte, más allá de su indudable calidad técnica y estética, es la que alude a su significado, que ha sido desde diferentes episodios bíblicos, mitológicos o alegóricos, hasta un retrato del propio pintor y su familia.

En el lienzo vemos en la parte de la derecha una mujer casi desnuda amamantando a su bebé. La redondez de su barriga y el hecho de estar dando el pecho al niño la acerca a la interpretación como símbolo de la fertilidad o la maternidad.

En la esquina inferior izquierda una hombre vestido como un soldado sostiene una lanza. El soldado mira hacia la derecha y sonríe, aunque no parece estar viendo a la mujer, ni viceversa.

La figura del hombre se ha relacionado más como un pastor o un gitano que como un verdadero soldado. Las columnas que tiene detrás se asocian siempre con la fuerza y la firmeza, si bien es cierto que al presentarlas rotas se identifican más con la muerte.

A pesar de las múltiples interpretaciones de las figuras la verdadera protagonista, lo que de verdad atrae los ojos del espectador en un primer momento es la tormenta que se está desencadenando en el fondo del cuadro.

La naturaleza se convierte en el centro de atención, y a la que todo se le subordina. La hipnótica representación de la inminente tempestad actúa como símbolo de su poder y la insignificancia de los hombres ante él.

Se cree que podría representar un paisaje de la Arcadia, en las afueras de una ciudad, escena que se completa con un arroyo, árboles y ruinas. Las oscuras nubes del cielo se iluminan por la luz del relámpago, anunciando la inminente tormenta, a la que tanto el hombre como la mujer parecen ser ajenos.

Esta indiferencia ante el desencadenamiento de la tormenta provoca en el espectador sensaciones encontradas que anula el efecto dramático de la inminente tormenta y provoca un sentimiento de intemporalidad y de representación fantástica que tanto gustaba al artista.

La tempestad resume todas las claves de la obra de Giorgione. Un cuadro del que se desprende una profunda sensación de misterio, ejecutado con gran maestría en la utilización de los colores y la composición de las figuras, más pintadas que dibujadas, característica típica de Giorgione que luego veremos más desarrollada en uno de sus discípulos más aventajados: Tiziano.