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Albert Bierstadt. 1863. Óleo sobre lienzo. 186 x 306 cm. Metropolitan Museum of Art. Nueva York.
Foto: Wikimmedia

Este magnífico paisaje es obra de Albert Bierstadt (1830- 1902), pintor norteamericano de origen alemán que destacó como miembro de la Escuela del Hudson.

Su gusto por representar escenas y paisajes del Oeste le llevó a fundar junto a Thomas Moran la Escuela de las Montañas Rocosas.

Su preferencia por los temas y paisajes del recién descubierto oeste americano le viene de su participación en la expedición estatal encargada de abrir una nueva ruta del ferrocarril hacia el Pacífico. Durante esta experiencia toma contacto con paisajes casi vírgenes y con la cultura de los pueblos nativos de Norteamérica, que siempre le interesaron.

Esta obra incluye sus dos principales intereses en la temática de sus cuadros: las montañas rocosas y un asentamiento de nativos americanos realizando labores cotidianas.

Representa el paisaje de forma muy descriptiva, ensalzando unas montañas a las que el llamaba los Alpes Americanos. La representación de la comunidad indígena le da cierto aire pintoresco al cuadro, al pintar una escena de la vida diaria, casi podríamos decir que costumbrista.

En esta representación de los indígenas nos ofrece una visión idealizada y bucólica de una cultura indígena americana,  que ya en la época empezaba a suscitar en muchas personas una sensación de pérdida, por el incierto futuro que tenían estas comunidades de nativos americanos.

La iluminación del cuadro está muy cuidada, siempre buscando gran efectismo y teatralidad, lo que le relaciona con la pintura Frederich E. Church, a quién le gustaba incluir este tipo de efectos en sus paisajes, especialmente en las puestas de sol.

En este caso, Bierstadt lo consigue con el contraste lumínico entre el primer plano, más oscuro, y la fuerte iluminación de las montañas.

Aunque representa un paisaje concreto: el pico landers en Wyoming, en realidad toda la escena es una recreación idealizada del paisaje del oeste, una excusa para representar lo que él creía que era la esencia del oeste americano.