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Nicolás Poussín. 1628. Óleo sobre lienzo. 147 x 171. Musée Condé. Chantilly
Foto: Wikimmedia

Esta obra de Nicolás Poussin es una de las más conocidas del artista francés (1594-1665), principal exponente de la pintura clásica francesa del siglo XVII.

La obra fue pintada por Poussin en los años 20 para el marqués Vincenzo Giustiniani. Por aquella época Poussin vivía en Roma con el poeta Marini, de la corte de María de Médicis, para quién ilustró un libro de poemas.

En esta obra de juventud muestra toda su destreza artística y empieza a ser admirado por su capacidad para expresar emociones humanas a través de las posturas, a veces imposibles, de las figuras humanas, al tiempo que es capaza de mantener en todo momento un orden clásico en la composición y tratamiento formal de los temas de sus cuadros.

El cuadro representa un pasaje de San Mateo: el momento en el que Herodes, que se había enterado del anuncio del nacimiento de un futuro rey de Israel, ordena el asesinato de todos los niños recién nacidos de Israel.

Poussín representa la expresión de las dramáticas emociones humanas del momento a través de las formas corporales de los protagonistas del cuadro, como el niño, pisoteado en el cuello por el soldado y que casi nos transmite su falta de aire, o el desconsuelo y dolor de la madre de la criatura agarrándose a la pierna del soldado en actitud de detenerlo.

Frente a la mayoría de obras que representaban la matanza de los inocentes, en las que la muchedumbre de niños y madres perseguida por los soldados era protagonista de las obras, Poussín propone una nueva fórmula con la que acentuar el efecto dramático del pasaje bíblico.

La solución pasa por aislar la escena y concentrarse en un acto concreto, en el que la individualización de los rostros de los personajes evoque una cercanía que sirva para transmitir un mayor dramatismo al espectador.

El autor consigue así, y con un fondo arquitectónico muy clasicista, situar como en una tragedia griega la expresión de terror de la madre, la determinación ejecutora del soldado o la angustia de la mujer que en el fondo porta a su hijo en brazos y lo protege momentáneamente de su trágico destino.