Rufino Tamayo. 1964. Museo de Antropología de México. México D.F.
Rufino Tamayo. 1964. Museo de Antropología de ;éxico
Foto: mejicojuly

Este mural de Rufino Tamayo (1899-1991) se encuentra en el vestíbulo del Museo Nacional de Antropología de México D. F.

Rufino Tamayo es junto a Diego Rivera, José Clemente Orozco y Diego Alfaro Siqueiros, otro de los grandes muralistas mejicanos, aunque a diferencia de ellos su pintura es más estética que reivindicativa o política, fruto de su actitud crítica frente a la concepción del arte como una actividad heroica mediante la que movilizar a las masas.

Su origen zapoteca es fundamental para entender su obra. En este sentido el arte prehispánico es clave para entender su pintura en la que los mitos de la cultura mexicana previa a la conquista son parte fundamental de la temática de sus obras.

En este mural vemos una lucha a muerte entre dos animales recurrentes en el arte mejicano: la serpiente y el jaguar. Ambos animales representan al día y a la noche respectivamente.

La lucha de ambos animales, serpiente y jaguar, así como de las alegorías del día y la noche que tienen asociadas, representan esa lucha dual, que el pintor traslada también a los colores. La contraposición de los mismos, la resuelve utilizando un color cálido en el animal cuyo fondo es de color frío, y utilizando un fondo de color frío en el caso del animal pintado con un color cálido.

De la lucha entre la serpiente emplumada, Quetzalcoatl, y Tezcatlipoca, el jaguar, representa la dualidad y el antagonismo del que surge el mundo según la mitología mesoamericana.

Los pueblos mejicanos prehispánicos creían que el Universo tenía una naturaleza dual. Creían que el ser supremo tenía una doble condición de creador y destructor del mundo al mismo tiempo.

Tamayo se sirve a menudo del simbolismo que los animales tenían para componer sus cuadros y exponer su mensaje a través de las metáforas de su mitología.

El colorido de sus obras es muy vivo y luminoso. Las formas de sus cuadros parten de un dibujo definido que las va desdibujando sin que pierdan en ningún momento su definición y aspecto figurativo de su arte.