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Giorgio de Chirico. 1914. Óleo sobre lienzo. 73 x 60. MOMA. Nueva York.
Foto: Wikimmedia

Esta obra de Giorgio de Chirico (1888 – 1978) es una de sus obras más representativas del movimiento que el mismo fundó: la scuola metafísica.

Este movimiento está claramente influenciado por la filosofía metafísica de Kant y Freud, y se caracteriza principalmente por otorgar una simbología a todos los elementos que aparecen en los cuadros.

Canción de amor es una de las obras que pintó entre 1909 y 1919, las catalogadas como metafísicas y que mayor reconocimiento artístico le han proporcionado.

Pinta escenas que evocan ambientes enigmáticos inspirados en ciudades mediterráneas, aunque progresivamente fue llenando los cuadros de objetos.

El busto clásico es un elemento recurrente en sus obras, y en esta no iba a ser una excepción. En este caso se trata de una cabeza de mármol que representa a Apolo, patrono de la música, de la poesía y de la medicina.

La colocación del busto al lado de otros objetos modernos, como los guantes quirúrgicos, el balón verde o el tren de vapor provocará una sensación de incoherencia y anacronismo, que es el que en todo momento buscaba suscitar en el espectador.

Esta contraposición de elementos aparentemente contrarios entre sí busca además que la obra sea leída como un enfrentamiento entre ideologías históricas y modernas, culturales (música vs poesía) o científicas (medicina).

El busto representa una figura sin vida en un espacio arquitectónico que resulta algo triste y ahonda en la ausencia de vida de la efigie humanoide de Apolo, a la que el espacio en lugar de dotar de vitalidad, la muestra mucho más hierática e inerte todavía.

El tren del fondo hace referencia a la profesión del padre de Chirico, ferroviario, y siempre es un elemento de una “modernidad” que genera cierta sensación de nostalgia.

El guante quirúrgico, además de aludir a la representación de Apolo como dios de la medicina, está cargado de significado para el artita, ya que representa con ello su hipocondría, y la enfermedad de la sociedad de la época, que pronto vería estallar la Primera Guerra Mundial, acontecimiento que influyó mucho en la pintura posterior del artista.

La idea principal que subyace de esta y otras pinturas metafísicas es la de trascender el mundo físico, creando escenas y representaciones con cierto tono onírico, pero sin llegar a los presupuestos del surrealismo.

En la pintura metafísica todo genera una sensación de inquietud y soledad que roza el absurdo pues habitualmente los elementos y espacios no tienen nada que ver los unos con los otros.