Expresionismo abstracto
Jackson Pollock. 1950. Acrílico sobre lienzo. 267 x 526 cm. Metropolitan Museum. Nueva York.
Foto: gtrwndr87

Ritmo de Otoño es una de las obras más conocidas del pintor norteamericano Jackson Pollock (1912 – 1956), fundador del primer movimiento artístico original de los Estados Unidos: el expresionismo abstracto.

Este movimiento artístico, del que Jackson Pollock fue uno de los creadores y principales miembros, nace en la década de los años 40 y supone una fuerte ruptura frente a la tradición anterior y tienen relación con los cambios que sufrió el mundo tras la II Guerra Mundial.

Originariamente se relacionó este movimiento con el surrealismo por la relación de su proceso creador con la escritura automática de origen onírico que practicaban los surrealistas y que plasman fenómenos psíquicos internos del artista.

Sin embargo pronto se vio que no tenía nada que ver con los presupuestos ni la concepción artística del surrealismo.

Su aportación fue más allá de los contenidos de las obras, su concepción o la forma de obtenerlo. Lo que aporta el expresionismo abstracto es el concepto de plasmación en sí, en el que es la forma de pintar la que condiciona el resultado plasmado en el lienzo y que se llamó automatismo por la forma pseudo automática de trabajar sobre el lienzo, que buscaba la representación irrefrenable del subconsciente intentando suscitar emociones en el espectador.

Para conseguirlo se debían buscar nuevas técnicas de concebir la pintura, y ahí es donde surge el llamado “Action painting”, una técnica que consiste en situar el lienzo de grandes dimensiones en el suelo y utilizar los pinceles de forma rígida y con movimientos gestuales rápidos, bruscos y espontáneos.

Derivado del action painting surgen dos conceptos fundamentales para entender esta pintura: el dripping y el all-over.

El dripping es la utilización de la pintura en bruto, aplicandola directamente desde la lata de pintura agujereada, que dejaba gotear la pintura directamente sobre el lienzo. También se arrojaba la pintura directamente sobre el lienzo, o se aplicaba utilizando aerosoles.

El all-over consiste en no dejar ningún espacio sin cubrir, una especie de horror vacui que llena el lienzo, al que parecen sobrarle de esta manera los límites del marco, dándonos a entender que es una parte de un conjunto infinito.

La pintura de Jackson Pollock es simple contemplación. No hay que buscar composición, contenido o líneas de composición. Su contemplación se convierte en un ejercicio intelectual en el que el espectador interioriza y traduce los gestos en la aplicación de la pintura y los traduce en sentimientos propios suscitados por los colores y su aparentemente arbitraria aplicación sobre la superficie del lienzo.