historia del arte, arte, pintura, romanticismo, clasicimo, Jacques Louis David, Napoleón
Jacques Louis David. 1814. Óleo sobre lienzo. 395 x 531. Museo del Louvre. París
Foto: Wikimmedia

Este cuadro del héroe griego Leónidas, pintado del pintor francés Jacques Louis David (1748 – 1825), es uno de los cuadros más conocidos del Museo del Louvre.

Gracias al cine, concretamente a la película 300, Leónidas forma parte del elenco de héroes clásicos que se han hecho populares gracias al séptimo arte.

Pero antes que el cine existía la pintura, y a través de ella, David nos representa al héroe en el campo de batalla, en este caso el conocido paso de las Termópilas, un desfiladero estrecho que daba acceso a Grecia desde el Norte, que le sirvió al ejército espartano como estrategia para repeler los ataques del imperio persa comandado por Jerjes.

El nombre de Termópilas significa literalmente “puertas calientes”, y alude a la muerte de Hércules. Según la leyenda, Hércules muere ahogado en el río Traquis, al que se metió para aplacar las heridas abrasivas que le había provocado la túnica del centauro Neso. Según la mitología las aguas conservan todavía el calor del héroe muerto.

La batalla de las Termópilas tuvo lugar según Herodoto en el año 480 a.c.. El ejército griego lo componían 7.000 soldados. El ejército persa 250.000. La elección del lugar de la batalla otorgaba cierta ventaja al ejército griego, hasta que Efialtes traicionó a los griegos y le habló a Jerjes de un sendero con el que podrían atacar a las tropas griegas por la retaguardia.

Al conocer la traición los griegos se retiran, a excepción de Leónidas y 300 espartanos que lucharon a su lado hasta el último momento, y que a la larga permitió a Grecia ganar tiempo para preparar la flota y derrotar a los persas en la batalla de Salamina.

David obvia algunos detalles históricos y representa a los espartanos, conscientes de que iban a morir, frenando el avance del ejército Persa. Los espartanos aparecen completamente desnudos y armados con escudos, lanzas y espadas repelen los ataques persas.

Leónidas se nos muestra distanciado de la euforia bélica de la batalla, que algunos autores han querido trasladar al pensamiento de David sobre la inutilidad de la guerra y la violencia como solución a los males que en su época aquejaban a Europa. El héroe establece un diálogo con el espectador al que mira fijamente en actitud meditativa.

David se adelanta a los cuadros históricos del romanticismo y representa con una estética neoclásica una escena de la segunda de las batallas médicas de los griegos contra los persas.