Arte, Suprematismo, pintura
Kazimir Malevich. 1917. Óleo sobre lienzo. 78 x 78. Museo de Arte Moderno. Nueva York
Foto: Antonio Campoy Ederra

Esta obra de arte, porque, sí, esto es una obra de arte, es una de las más importantes de la Historia del Arte de principios del siglo XX.

Cuadrado Blanco sobre fondo blanco se trata de uno de los cuadro más conocidos de Kazemir Malevich (1878-1935), un pintor ruso que aunque inició su obra en corrientes artísticas como el expresionismo o el cubismo, hacia 1915 dio un giro repentino a su obra iniciando una nueva corriente arítsica: el suprematismo, del que este cuadro podríamos decir que es su carta de presentación.

El suprematismo es un estilo compuesto de formas geométricas elementales, de las que el cuadrado es considerada la más perfecta y pura de todas ellas.

Aunque se han querido ver ciertas deudas del cubismo y el futurismo en la obra de Malevich, lo cierto es que el suprematismo parte de concepciones muy distanciadas de la de estas corrientes artísticas.

Mientras el cubismo y el futurismo descomponen la naturaleza para formar cuerpos más simples y plasmarlos en el cuadro, el suprematismo parte de elementos geométricos y de sus valores estéticos, que no pretende expresar nada que no sea un sentimiento artistico conseguido con formas geométricas y colores planos, cuya conjunción adquiere valor estético en sí misma.

Uno de sus objetivos del suprematismo era investigar las posibilidades expresivas de la nada, de una realidad sin objetos que distraigan al espectador de la contemplación de las formas geométricas puras, sin distorsiones de formas evocadoras de la naturaleza.

En esta obra resalta el valor simbólico de los dos únicos elementos del cuadro: el cuadrado y el color blanco. La máxima pureza. Formal y cromática.

Normalmente el cuadrado expresa lo anti-dinámico, aunque en este caso al colocarlo ligeramente en diagonal sobre uno de sus vértices puede dar una mayor sensación de inestabilidad y movimiento. El color blanco por su parte simboliza el comienzo y el fin de lo visible y lo invisible, el infinito del vacío por rellenar.

Suprematismo significaba para Malevich supremacía del sentimiento puro del arte. Un sentimiento con el que pretendía liberar al arte del lastre del mundo de las cosas.

Para los que creáis que no hay que saber pintar para hacer este cuadro y que cualquiera podría hacerlo, incluso que no queda claro que con obras como esta el autor supiera pintar, podéis echar un vistazo a un autorretrato suyo que pintó poco antes de morir.

 

AUTORRETRATO DE MALEVICH. 1933

 

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