Arte, historia del arte, pintura, expresionismo alemán, Paul klee, color
Paul Klee. 1922. Óleo sobre imprimación de yeso sobre gasa sobre cartón, 40,5 x 38,4 cm. Basilea Kunstmuseum
Foto: Wikimmedia

Esta es una de las obras más célebres del artista alemán Paul Klee (1879 – 1940).

Senecio es más que un cuadro que representa una imagen antropomórfica. Es una obra con la que casi llega a la abstracción pero sin despreciar del todo lo figurativo, y demostrando una gran habilidad en el uso de las líneas y figuras geométricas. Es una declaración de intenciones, un resumen de su pintura en el que se puede ver la culminación de su evolución como pintor.

En esta obra, el rostro humano surge esquematizado, dividido en rectángulos de color como si fuera el traje de un arlequín pero colocado sobre una máscara de aspecto primitivo que tanto sedujeron a muchos artistas de las vanguardias del siglo XX.

La cara es una circunferencia dividida en cuatro partes, entre las que vemos algunas figuras geométricas, como el triángulo de la ceja izquierda o el arco de circunferencia que delimita la ceja derecha.

El título de la obra, Senecio, se debe al rótulo que hay en la misma y que alude a una flor venenosa, aunque también al filósofo Séneca.

Como ya hemos comentado antes, los colores de cada una de las partes en las que se divide el rostro nos recuerdan a un Arlequín, que es lo que intentó representar en este cuadro que pertenece a una serie de obras relacionadas con el mundo del teatro, el actor y la ambigüedad inherente a la representación, como el Actor, el Clown y esta misma obra.

Senecio se corrsponde con ese grupo de obras de Klee pintadas bajo la influencia del grupo “Die Blaue Vier”, con Kandinsky, Feininger y Jawlensky. Las obras realizadas durante ese período están llenas de imágenes misteriosas y coloristas.

Si tuviéramos que definir a Paul Klee como pintor diríamos sin duda que es un pintor del color. A lo largo de su carrera utilizó el color de maneras diferentes que evolucionaron a lo largo del tiempo.

Además de su labor docente en la Bauhaus, donde enseñaba teoría del color, podemos extraer un tratado del color y su utilización que es único entre los artistas de su tiempo.

Esta frase suya, enunciada tras su viaje Túnez en 1914, define su concepción de la pintura:

“El color me posee, no tengo necesidad de perseguirlo, sé que me posee para siempre… el color y yo somos una sola cosa. Yo soy pintor.”