Esta exposición que al igual que la que comentamos ayer del Museo Thyssen también tiene como foco principal el impresionismo, y que se inauguró el pasado sábado 2 de febrero de 2013 en la Fundación Mapfre de Madrid, es la otra gran exposición de principios de 2013.

Está compuesta por 78 obras procedentes del Museo D’orsay de París en las que se puede apreciar como de la evolución del impresionismo surgieron artistas y estilos, que comenzaron a configurar el nuevo arte que ecolosionará en las vanguardias históricas que se desarrollaron a principios del siglo XX.

El tema que nos proponen los comisarios es una selección de obras que marcan la disgregación del grupo de los impresionistas como tal, pues todas las obras son posteriores, o casi, a la octava y última exposición que los impresionistas hicieron en París en 1886.

La propuesta es muy acertada pues permite hacerse a una idea de la evolución y los derroteros que tomaron las carreras de algunos artistas, que tras disolverse como grupo optaron por tomar caminos diferentes, desde Renoir que alcanzó gran éxito y reconocimiento en los salones oficiales haciendo retratos o obras como “las bañistas”, hasta monet, cuyas investigaciones y avances en la perspectiva antiiparon algunos de los avances que conducirían a la pintura hacia la abstracción a principios del siglo XX.

La exposición parte de algunos ejemplos de las series de pinturas más famosas de Monet, como las portada de la Catedral de Rouen, o los almiares. A continuación nos propone algunas de las obras de los creadores del Neoimpresionismo, Seurat y su discípulo Signac. Dos Bodegones de Cézanne, uno de los cuales hemos seleccionado para ilustrar nuestra píldora de hoy, nos anticipan sus ideas sobre la construcción del espacio y el volúmenes de los objetos en el espacio que representa en los cuadros.

Las grandes personalidades de la pintura del siglo XIX también tienen su hueco en la exposición, con las representaciones de los bajos fondos de Toulouse Lautrec, las obras de Gauguin previas a sus viajes a la polinesia, las últimas obras de Van Gogh antes de su muerte o algunas de las aportaciones del grupo de los Nabis, como Sérusier, Bonnard o Maurice Denis.

Quienes no habéis tenido la oportunidad de visitar nunca el Museo D’Orsay es además una inmejorable oportunidad para conocer de primera mano algunas de las grandes pinturas y artistas del siglo XIX.

Para nosotros una de las mejores exposiciones que hemos visto nunca. Por planteamiento, por la excelente estructura del discurso didáctico y por la enorme calidad de las obras que la componen.