cubismo, arte, historia del arte, pintura, Pablo Picasso
Pablo Ruiz Picasso. 1907. Óleo sobre lienzo. 144 x 233 cm. Museo de arte Moderno de Nueva York
Foto: obolog.net

Las señoritas de Avignon es uno de los cuadros más conocido del pintor malagueño Pablo Picasso.

El cuadro se considera uno de los primeros estudios del pintor en busca de una nueva forma de representación pictórica del espacio que desarrollaría junto a Georges Braque en lo que después fue el cubismo, que desarrollaron hasta el inicio de la I Guerra Mundial.

Picasso nos propone una ruptura frente a la tradición de la representación realista, los cánones de profundidad espacial o el ideal del cuerpo femenino y reduce la obra a un conjunto de planos sin perspectiva espacial delimitados por gruesas líneas de contorno.

La influencia del arte africano puede verse en los rostros de las mujeres de la derecha mientras los de las mujeres del centro se asemejarían más a esculturas de arte prerromano, o de influencia egipcia el de la izquierda.

La estructura del cuadro está tomada de la obra “Las Bañistas” de Paúl Cézanne, las escenas de harén de Ingres o la “Alegría de vivir y Lujo, calma y voluptuosidad” de Henri Matisse.

Picasso hizo durante algo más de 6 meses en torno a 800 dibujos y bocetos preparatorios del cuadro, en cuyo estudio podemos apreciar la evolución que sufrió el cuadro desde que Picasso comenzó a trabajar en el. Simplificaba los dibujos y eliminaba lo anecdótico para centrarse únicamente en el espacio y las figuras.

El cuadro es una escena que transcurre en un burdel de Barcelona. Una casa de citas en la calle Avinyó. En un principio en el interior del local pintó 7 figuras humanas: 5 mujeres y dos hombres, un estudiante y un marinero que ya está sentado en la habitación. En la versión definitiva eliminó la presencia de los hombres reduciendo las figuras a las cinco mujeres.

Picasso fue reelaborando progresivamente el cuadro, reorganizando las figuras y eliminando planos de perspectiva, cambiando elementos como el bodegón y recomponiendo una escena que se va acercando al resultado que hoy conocemos y que tan poco gustó en su época.

Aun cuando la obra no se puede considerar cubista, Picasso desplegó en ella muchos de los aspectos que formarían la base de este nuevo movimiento, como la descomposición del espacio y las formas pictóricas, la inspiración en el arte primitivo y la combinación de diferentes puntos de vista en una sola figura.