Silenus drunk
Anton Van Dyck. 1618. Óleo sobre lienzo. 107 x 90. Gemäldegalerie Alte Meister Staatliche Kunstsammlungen Dresden. Foto: wikimmedia

Este cuadro del pintor flamenco Anton Van Dyck es uno de los más comentados de la exposición “El joven Van dyck” que se expone en el Museo del Prado desde el 20 de Noviembre hasta el 3 de marzo.

La exposición recoge 90 obras de juventud del artista, en las que puede verse una experimentación constante en la variabilidad de estilos pictóricos a los que se acerca, así como la influencia que supuso su colaboración en el taller de Rubens en su proceso de búsqueda de un estilo personal.

Aunque la mayor parte de la producción artística de Van Dyck fueran los retratos que hizo para nobles y aristócratas de Inglaterra también pintó obras con temas mitológicos, como este “sileno borracho”, y religiosos entre los que también hay ejemplares interesantes en la exposición del Prado.

El cuadro representa a una serie de personajes que llevan agarrado por los hombros a un sileno completamente ebrio.

La borrachera del anciano, al que se le está desprendiendo la corona de laurel que llevaba en la cabeza, es acentuada por Van Dyck con el colorido terroso general del cuadro que le da un aspecto bastante cálido, especialmente por el manto rojo del personaje de la derecha y que apenas es contrarrestado por la frialdad del paño azul que lleva la mujer de la izquierda.

La luz “baña” completamente a todos los personajes, que llenan todo el espacio del cuadro, lo que consigue con una pincelada fluida y muy cargada de color.

Siguiendo a los personajes que llevan al sileno situa Van Dyck a dos personajes, también en estado de embriaguez que parece que continúan la diversión a costa del propio sileno. El personaje más al fondo está bebiendo de una jarra en cuya base firmó el artista con su anagrama, sus iniciales AVD entrelazadas al estilo de cómo lo hizo Alberto Durero.

Esta obra de juventud está fechada en le época en la que se establece como maestro en el gremio de pintores y empieza a colaborar profesionalmente en el taller De Rubens, antes de su viaje a Italia en 1621. En los cuadros de esta época se aprecia su gusto por los tipos humanos rústicos y por representar texturas, como en la piel arrugada y flácida del Sileno.