Bodegón barroco español
Juan Fernández “El labrador”. 1630. Óleo sobre lienzo. 44 x 61. Museo del Prado. Madrid
Foto: Wikimmedia

El próximo 11 de marzo se inaugura una exposición sobre Juan Fernández “El labrador” en el Museo del Prado de Madrid. La muestra expondrá los 5 bodegones que posee la pinacoteca madrileña, junto a otros procedentes de importantes colecciones privadas internacionales, en lo que es la primera gran muestra sobre el gran maestro del bodegón.

De este pintor especializado en la pintura de bodegones existen pocos datos. Sabemos que estuvo activo poco tiempo, apenas los 7 años que van entre 1629 y 1636.

Vivía alejado de la corte y se dedicaba a pintar en exclusiva bodegones de flores y frutas, especialmente uvas, tarea con la que alcanzó gran fama internacional.

Su seudónimo de “el labrador”, como lo conocían sus contemporáneos, hace referencia a su interés por vivir en el campo alejado de la ciudad y en contacto con la naturaleza.

La obra del labrador puede encuadrarse dentro de la tradición claroscurista iniciada por Caravaggio, como demuestran su gusto por los fondos negros en los que la luz dirigida moldea los objetos, perfectamente definidos gracias a un dibujo muy minucioso y a una pincelada estrecha y cargada de color.

En este bodegón apreciamos como los racimos de uvas aparecen casi suspendidos y colgados por finas cuerdas. Al colocar un fondo completamente negro la silueta de las uvas se recorta perfectamente otorgando un punto de vista que resulta muy cercano, que es característico del bodegón español.

De esta forma recrea una atmósfera casi etérea interrumpida únicamente por fuertes impactos lumínicos que dan cierto aspecto de trampantojo en el que la luz modula los objetos produciendo un efecto casi naturalista.

Destaca el detallismo de los granos de uva, fruto de la contemplación y dedicación del pintor por observar la naturaleza directamente en su entorno. El efecto traslúcido de las uvas, el color y forma diferente de cada una y las diferencias en la calidad de la piel de cada una de ellas dan como resultado una imagen de gran realismo cercana a la fotografía.

Este tratamiento casi individualizado de cada grano de uva dibujado con un detallismo recuerda a la traición flamenca de bodegones, mientras que su aspecto humilde lo enlaza con la tradición del bodegón más española.

Antonio Palomino escribió en su obra “El Parnaso español, pintoresco y laureado” sobre la vida de este pintor, al que suponía discípulo del por entonces viejo pinto Luis de Morales y por lo tanto dedujo que su residencia habitual estaba en extremadura, aunque fuentes más cercanas en el tiempo ubicaran su residencia a las afueras de Madrid.

Sin duda es uno de los pintores mas enigmáticos del siglo XVII. Esperamos que esta exposición ponga su nombre entre los mejores representantes de este tipo de pintura de época barroca, poco valorada en España hasta hace unos años, pero que siempre ha sido muy apreciada en el ámbito internacional.