Woman in a Bath
Roy Lichtenstein. 1963. Óleo sobre lienzo. 171 x 171. Museo Thyssen Bornemisza. Madrid
Foto: Wikimmedia

Esta conocida obra de Roy Lichtenstein es una de las joyas del arte pop que podemos contemplar en el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid.

Su autor inició su carrera como pintor haciendo algún guiño a la cultura de masas, incluyendo a personajes de Walt Disney como Mickey, Donald o Bugs Bunny en cuadros que seguían una estética cercana al expresionismo abstracto. Tras una breve experimentación artística en el mundo del happening, comenzó a hacer sus primeras obras en las que los personajes de cómic eran los verdaderos protagonistas.

Algunas de sus primeras obras, “whaam” o este “mujer en el baño”, nos muestran detalles como la utilización de tramas tipográficas de imprenta, o las tiras de cómic como motivo iconográfico, que nos permiten identificarlos con el autor, que configuró con estos elementos un estilo muy personal.

Mujer en el baño representa a una mujer tomando un baño. Está representada utilizando un cromatismo elemental con colores primarios como el azul, el amarillo y el rojo, que aplica mediante la técnica de los puntos Benday, más propia de imprentas que de artistas gráficos o pintores.

Es destacable el contraste que se produce entre la geometría de la pared de azulejos del fondo y la visión del rostro y las manos de la mujer en el agua.

Con esta obra Lichtenstein retoma uno de los grandes temas de la historia del Arte: el baño de venus. En este caso lo reinterpreta convirtiéndolo en un cuadro que parece más una reproducción mecánica al estilo del cómic que una obra al óleo tradicional.

Lichtenstein consideraba que había elementos de la vida cotidiana llenos de fuerza y vitalidad, que el consideraba que el cómic era capaz de reflejar mejor que ninguna otra técnica.

Para el artista, el cómic es una técnica que permite como pocas representar de una manera atractiva y “artística” el contraste entre las emociones que intenta transmitir -amor, odio y destrucción- con las imágenes que utiliza para ello, frías e impersonales.

En sus pintura vemos precisamente estas características, ya que representa relativamente emotivos de un modo frío y formalista, simplificando al máximo las formas y los colores, priorizando de esta manera las cualidades abstractas y decorativas de la pintura, aunque lo figurativo de sus cuadros nos indique aparentemente lo contrario.

Lichtenstein pintaba sus cuadros partiendo de un dibujo dado partiendo de un cómic. Hacía un boceto con las formas básicas y los colores, lo traslada a un lienzo de gran tamaño mediante un proyector, después rellanaba las zonas de color y finalmente los contornos.

Sobre el dibujo proyectado pintaba en primer lugar los puntos que conformaban la trama y la textura de determinadas zonas del cuadro.

Sus imágenes, al igual que las de otros muchos artistas del arte pop han sido convertidas en objetos de consumo de masas, encontrando motivos suyos en cuadros, libretas, y todo tipo de objetos de merchandising.