Das Gebäude der Secession
Joseph María Olbrich. 1897. Karlsplatz. Vienna

Este insigne edificio de Viena es el símbolo de una generación de artistas que en el paso del siglo XIX al XX promovieron una vuelta al arte del pasado, apoyados en un cambio cultural provocado por el miedo a los cambios estructurales que estaba provocando la industrialización en la sociedad del momento.

En esta época un grupo de artistas vieneses se agrupó para intercambiar ideas estéticas, propuestas artísticas e inquietudes sobre el mundo, la sociedad y sobre todo el nuevo arte que se estaba gestando: el modernismo, que desecha las propuestas academicistas más conservadoras.

La Secession vienesa estaba compuesta por 19 artistas vieneses que encabezados por Gustav Klimt proclamaban la reinterpretación de estilos frente a los embates de una industrialización que estaba eliminando la personalidad del arte y la sociedad de le época.

El arte de los secesionistas es equiparable al Art Nouveau, aunque en el caso de los secesionistas en su búsqueda de la elegancia predomina la sobriedad formal y la severidad. Los trabajos, en todas las artes, son muy estructurados dándole mucha importancia al orden, al equilibrio y la geometrización, lo que en este edificio es evidente a simple vista.

Hacia 1897, en la primera asamblea general del grupo se acordó construir un edificio de exposiciones en Karlsplatz, que hoy se conoce como edificio de la Secession y que fue construido por Joseph María Olbrich, uno de los miembros fundadores del movimiento.

Una inscripción en el acceso reza así: “Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit” (a cada tiempo su arte a cada arte su libertad).

El elemento que más destaca al exterior es la cúpula de la parte superior. Es una esfera compuesta de hojas secas cuyo color dorado contrasta con el crudo de los muros del edificio, engrandeciendo aún más la percepción de la esfera dorada.

Arquitectónicamente se trata de un edificio con un aspecto historicista que recuerda a los esquemas constructivos de los templos egipcios, aunque su pretensión se alejaba de esta idea, si bien es cierto que en la época triunfaba el historicismo en arquitectura y que los miembros de la Secession pretendían devolver a la arquitectura y a las artes en general la grandeza que los métodos de producción industrial habían dejado de lado.

La eclosión de este arte en la Viena de principios del siglo XX tiene su explicación en los infructuosos esfuerzos de la burguesía vienesa por alcanzar el poder político, que les llevó a centrarse en la revolución cultural que se centró en la literatura, el arte y la ciencia.

El propio emperador Francisco José I visitó la muestra, lo que indicaba la protección oficial brindó el monarca en los primeros momentos del movimiento.