Capilla Sixtina
Pietro Perugino. 1482. Buon fresco. 335 x 550. Capilla Sixtina
Foto: Wikimmedia

Estos días de cónclaves, fumatas, cardenales y papas no podíamos dejar de lado la sala que ha sido testigo de las últimas 10 reuniones para elegir al obispo de Roma y cabeza de toda la iglesia católica: la Capilla Sixtina.

Aunque la atención la acaparan los célebres frescos de la bóveda y el altar mayor de Miguel Ángel, en la capilla sixtina hay otras obras de conocidos artistas del Renacimiento  y que se sitúan en los muros laterales.

Estos frescos ilustran pasajes de la Biblia. En la pared Norte escenas de la vida de cristo y en el muro sur de la vida de Moisés.

En este caso hemos elegido una que se relaciona con la actualidad del momento en el seno de la iglesia con la elección del nuevo papa: la entrega de las llaves a San Pedro.

Este fresco pintado por Pietro Perugino en 1482 es de los más relevantes por los avances que supuso en su época en la representación de la perspectiva pictórica.

La escena hace referencia al pasaje de los evangelios en el que Cristo hace entrega a San Pedro de las Llaves del Reino de los Cielos.

En el centro de la composición, al fondo, encontramos el templo octogonal de Jerusalén que domina el eje central de la composición, a la que sirve como telón de fondo frente al que se desarrolla la acción.

Destaca la sensación de horizonte infinito que consigue conferir a una obra que superó en la representación de la perspectiva a las de muchos de sus contemporáneos.

Para dar una mayor sensación de profundidad situó dos filas de personajes en primer plano por debajo de la línea del horizonte, acentuando el efecto de ésta sobre la profundidad del cuadro, consiguiendo así una perspectiva pictórica muy avanzada.

Perugino reresenta a personajes del presente ataviados a la moda florentia en una plaza embaldosada cuyas líneas de fuga llevan a la línea del horizonte con representaciones de arquitecturas inspiradas en la Roma Antigua: dos arcos de triunfo y un edificio de planta centralizada.

El estilo de las figuras con ropajes de gran complejidad, algunos con el pelo largo y suelto, o el porte elegante y refinado. Sus cabezas parecen ser de tamaño pequeño en proporción con la rotundidad de los volúmenes de los cuerpos, cuyas posturas y poses se repiten secuencialmente, aunque de forma inversa, en ambas mitades del cuadro.

No sólo es uno de los principales frescos de los muros laterales. Se creía un buen augurio sentarse en los cónclaves bajo esta pintura, que en el caso de Julio II, Clemente VII y Paulo III se cumplió con exactitud.

¿Quién estará sentadose debajo de esta pintura durante este cónclave?