Beata Beatrix de Dante Gabriel Rossetti
Dante Gabriel Rossetti. h.1870. Óleo sobre lienzo. 86 x 66 cm. Tate Britain. Londres
Foto: Wikimmedia

Este cuadro es la obra maestra del poeta, ilustrador, pintor y traductor inglés Dante Gabriel Rossetti, uno de los miembros fundadores del grupo de pintores conocidos como prerrafaelitas.

Pero Beata Beatrix no es sólo un conocido cuadro del pintor. Es además un relato de una historia personal, que nos cuenta desde el simbolismo de un personaje literario tomado de la obra de Dante Alighieri “Vita nuova”.

Representa a Bearice Portinari, amada de Dante, en el momento de transfiguración mística que supone su paso de la tierra al cielo. En este caso Rossetti la representa con un gesto más sensual que místico y le sirve como representación del suicidio de su esposa Elisabeth Siddali.

Encontramos numerosos elementos simbólicos en el cuadro que nos hacen referencia tanto a la obra literaria como a la vida del artista y su esposa.

Para algunos autores la figura del fondo a la derecha es Dante, mientras que la de la izquierda es la representación del amor. Ambas figuras se encuentran delante del ponte Vechio de Florencia, lugar en el que transcurre la acción de la obra de Dante Alighieri.

El reloj de sol debajo de Dante representa la hora de la muerte de Beatriz, La paloma roja (símbolo de muerte) porta una hoja de láudano (un opiáceo similar a la adormidera), que es una referencia a la muerte de la amada del artista -que fallece tras ingerir una sobredosis de esta planta narcótica- cuando tenía sólo 32 años.

Elisabeth era una empleada en una sombrerería antes de conocer a los que luego formarían el grupo de los Prerrafaelitas. Dejó la sombrerería para trabajar como modelo para este grupo de pintores y pronto se convirtió en la musa de Rossetti.

Tras casarse con el en 1960 se quedó embarazada y se suicida en 1862, al no superar un aborto espontáneo y por la falta de cuidados de Rosetti, que le era infiel constantemente.

La obra, como todas las del artista, se caracteriza formalmente por el predominio de la línea respecto a unos colores que creen una atmósfera etérea, lo que consigue yuxtaponiento colores complementarios: rojo-naranja, amarillo-verde y azul-violeta.

Con esta superposición de colores persigue un resultado que de sensación de imagen desenfocada, de una visión extrasensorial.